viernes, 17 de octubre de 2014

RELATOS DEL CAMINO.

Aquí os adjunto el relato ganador del concurso de Eroski sobre el Camino de Santiago. Mas relatos en su página web.
RELATOS.



Donde te lleven tus pasos...

Un relato de: Flavio Cossío Moreno
18/07/2012
El camino transcurría en aparente calma. El viento azotaba ligeramente las ramas de un roble mientras el crujir de mis pasos acompañaba el murmullo formado por las hojas mecidas, creando así una apacible sinfonía que ya se había convertido en rutina con el transcurso de los días. Atrás quedaban las torres de Santiago, su plaza del Obradoiro y sus peregrinos ensimismados ante la incomparable belleza de su fachada. Que inefable sensación la que se produce cuando el caminante deja caer su dolorido cuerpo frente aquella imponente masa pétrea, un estado sólo comparable a la zozobra que embarga a aquellos que saben que allí culmina su viaje, su Camino. El mío aún no había concluido, sino que avanzaba hasta perderse en el mar, un poco más lejos, allá donde nace el océano de tinieblas, en el Finisterre
Comencé el peregrinaje catorce días atrás, una mañana en la que Oviedo se desperezaba gris y lluviosa. Encaminé mis pasos tras las conchas y me dirigí siguiendo la ruta trazada. Al día siguiente estaba acompañado de un grupo de personas que sin quererlo habrían de convertirse en una pequeña familia a lo largo del trayecto. Es magnífico, como gentes de toda índole conviven y se relacionan de manera tan natural, hombres y mujeres que en otras circunstancias nunca se hubieran dirigido la palabra. Esa es la magia del camino, nos muestra una realidad a la que deberíamos estar acostumbrados: el compañerismo, la amistad, el altruismo..., son cosas con las que nos educaron, pero en nuestra vida diaria el hombre es egoísta e intenta sobrevivir sin hacer caso a esta serie de valores que nos harían a todos el mundo más transitable.
Mis compañeros terminaron en Compostela, pero yo continuaba en plácida soledad con la mente llena de gratos recuerdos. Quién me iba a contar que una de aquellas personas se convertiría después en mi compañera de viaje, y que juntos tendríamos un futuro común por recorrer. El camino también hace regalos...
Avanzaba abstraído pensando en la carga simbólica del camino; más allá de toda creencia, la ruta Jacobea conforma esa gran metáfora de la vida; es la simplificación del recorrido vital del hombre en un periodo concreto de tiempo: las trabas a encontrar, los dolores a superar, el extravío, el frío, el calor, la soledad... Todo eso hasta llegar a una meta, al final del recorrido, la muerte. Comprendía la importancia del hombre por trascender y su necesidad de crear ídolos a los que adorar. Que importa el motivo de encaminar los pasos hacia un destino, la realidad inexorable es el avance hacia adelante.
Cuentan que en Finisterra, donde el sol es engullido por el océano, había un altar donde se rendía culto a esa bola flamígera que irradia vida, y cuando su ígnea circunferencia se sumergía en las gargantas del mar, la oscuridad mostraba sus fauces a los que con su osadía se habían acercado al gran misterio de la vida. Ardían las ropas de los viajeros en aquel lugar, purificando así con fuego sus veleidosas almas.
¿Sómos diferentes a los de entonces? Creo que no, los dioses cambian pero el hombre permanece. La esencia sigue siendo la misma que hacía llegar a aquellos viajeros hasta la "Terra Incognita". Por ello continuaremos caminando hasta ver que hay al otro lado de la montaña, y si es posible, más allá de las estrellas.

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