domingo, 20 de enero de 2019

Para los amantes de lo bueno.


 El bollo de mantequilla debería tener rango de patrimonio universal de la humanidad. Acompañado por un buen café con leche (con espuma), es el mejor reconstituyente para los días fríos de lluvia. Sencillo, humilde, con un sabor a nada en particular pero a estar a gustito en general.

http://www.biscayenne.com/2012/11/bollos-de-mantequilla-de-bilbao-el.html
BOLLOS AMPARO.

Sobre el pan.

LA RUTA DEL PAN DE PUEBLO: 10

MARAVILLAS QUE NO PUEDEN

DESAPARECER

El divulgador 'panarra' Ibán Yarza se ha recorrido España en busca de panes
de pueblo para escribir su esperado nuevo libro. Éstas son algunas joyas que ha
encontrado.
IBÁN YARZA 28/10/2017 - 08:31 CEST
Con motivo de la reciente publicación de su libro 'Pan de pueblo' (Grijalbo), el escritor,
traductor y divulgador panarra Ibán Yarza nos recomienda 10 panes -familias, estilos o
cereales- que no deberíamos dejar que se pierdan. Pasando las páginas de su libro
podréis hacer emotivo viaje por la tradición panadera en las 50 provincias de España:
las recetas más peculiares de cada una, los obradores, las gentes, la historia y todos
los ritos asociados a este alimento milenario.
1. El trigo duro
Un viejo cereal desconocido por los hipsters.

ver:https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/10/25/articulo/15089...
PAN 

Una creadora.


domingo, 9 de diciembre de 2018

“Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.


Oda a los estudiantes fantasiosos

“A Cajal le gustaban los alumnos que habían sido como él, indisciplinados, románticos, inquietos, críticos, polifacéticos”, apuntan los autores de la nueva biografía. El propio investigador lo plasmó en su libro Los tónicos de la voluntad, publicado en 1899. “Harto más merecedores de predilección para el maestro avisado serán aquellos discípulos un tanto indómitos, desdeñosos de los primeros lugares, insensibles al estímulo de la vanidad, que, dotados de rica e inquieta fantasía, gastan el sobrante de su actividad en la literatura, el dibujo, la filosofía y todos los deportes del espíritu y del cuerpo. Para quien los sigue de lejos, parece como que se dispersan y se disipan, cuando, en realidad, se encauzan y fortalecen”, opinaba Cajal.
En sus memorias, recordaba su propia etapa como estudiante: “Mi cuerpo ocupaba un lugar en las aulas, pero mi alma vagaba continuamente por los espacios imaginarios. En vano los enérgicos apóstrofes del profesor, acompañados de algún furibundo correazo, me llamaban a la realidad”.
 

Las mariposas de la mente.