martes, 27 de julio de 2021

Mundo mejor?

 Según estas curvas parece que vamos algo mejor. Pero unos mucho mejor que otros.



jueves, 22 de julio de 2021

Eibar-Aguinaga. Ermita de San Román de Zalaarte

 

La ermita se encuentra sobre un montículo natural en el camino que arranca de Ixua a Barinaga y Marquina. En el alto, tras el arbolado, se asoma a un paisaje abierto y un cruce de caminos por donde se llega al Santutxo de San Ildefonso y a los caseríos Larrañeta e Iberixa. Tras bordear una suave colina aparece el conjunto de edificios del caserío San Román. Si bien se ignora la fecha de su fundación, la tradición señala que fue el primer templo construido en Aguinaga, previo incluso a la parroquia. Documentalmente, aparece en la visita que realiza el Licenciado Gil en 1556, representante del Obispado de Calahorra “Yten, hallo que ay en la dicha villa nuebe hermitas y son, Santa Ynés, Nuestra Señora del Palaçio, San Martín, Nuestra Señora de Arrieta, San Pedro de Acondia, San Román de Çelarte ..... Yten, hallo que en la dicha hermita de San Román abía rrobles y fresnos muy cresçidos, los quoales árboles heran de la iglesia y hermita suso dicha” 

 

 

La ermita es un edificio rectangular con tejado a dos aguas y pórtico con vertiente única. Espadaña de obra encima de la puerta y cruz en su ático. Puerta de entrada en arco dovelado de medio punto. En su interior una cruz en la pared y dos únicas tallas policromadas sobre troncos que sirven de peana: San Román y Santa Águeda, ambas de estilo renacentista, posiblemente del siglo XVI. En el muro derecho tres ventanas y otra en el izquierdo. Piedra vista, interior y exteriormente.

En 1710 aparecen los primeros testimonios escritos, existiendo hasta 1808 dos censos por importe total de 100 ducados que producían 66 reales anuales con los que se efectuaba el retejo y demás necesidades. Con la Desamortización de 1810 y para sufragar los gastos de la guerra, se vende en pública subasta la casa seroral con su horno, lagar, pesebres y “asiento comun”. Tras sucesivas valoraciones, subastas y remates, en julio de ese año se adjudica a María Pagaegui. Nuevas compras y ventas hasta que en 1845 pleitean dos vecinos y el sacristán. Este presenta la renuncia a ocuparse de la ermita ya que lo hacía como contraprestación a la explotación del monte Albizuri-aurrea. El Ayuntamiento consigue poner paz compensando a los demandantes. El sacristán se hace cargo de su mantenimiento hasta su fallecimiento.

Dispuso desde sus comienzos de múltiples benefactores quienes realizaban sus ofrendas mediante mandas en testamentos y donaciones. En 1571 Martín de Albiçuri ofrece “a la iglesia de San Román dos reales de limosna y sean pagados de mis bienes. Item mando y declaro que dono a la dicha ermita de San Román diez y siete reales y mando que sean pagados de mis bienes”.

Existen numerosas citas que demuestran la existencia de freiras en ella. Martínez de Morentín señala “Es seguro que vivían en una casa propiedad de la ermita quizás situada donde hoy se encuentra el caserío San Román”. En 1603 se hace en ella “obras de cantería y reparo”; en 1607 consecuencia de un incendio “se saca la tierra del solar de la casa quemada de las freiras”. Su reconstrucción comienza en 1612. Las obras terminan el año siguiente. En 1617 el Obispo de Calahorra ordena echar fuera de las iglesias del obispado a todas las freiras. Se opone el Ayuntamiento de Eibar, acordando que los objetos de las ermitas se entreguen para su custodia “a las barrenderas o servidoras”. En 1704 entra de sacristán Joseph de Ybarzabal quien junto a su mujer Mariana de Zaldivia, ofrece una dote 70 ducados abonables en cinco años, amén de comprometerse a plantar 50 árboles (manzanos, fresnos y robles), y aportar un carro de tejas cada año para retejo de la ermita y la casa del sacristán. Los sacristanes parece que los nombraba el Ayuntamiento de Eibar, constando que al asumir el cargo aportaban una dote disfrutando de la casa de la ermita y sus bienes. Cita Martínez de Morentin que “al menos entre 1580 y 1599, la ermita disponía de lagares, un robledal, un manzanal y, probablemente, ganado lanar”. Y, documentado desde 1661 hasta 1803, “un castañal, un censo de ganado vacuno, nogales y un monte”.

 

Ver las imágenes de origen

 

Los patrones de la ermita eran la iglesia y la villa, y sus fondos se canalizaba por una administración única personificada en el mayordomo que rendía cuentas anualmente a una junta general formada por los patrones y varios vocales. Las cuentas se visaban por el Cura de San Andrés y el Alcalde y Juez Ordinario de Eibar, así como por los visitadores generales del Obispado de Calahorra, dándose importancia relevante al “tributo del ganado vacuno” que algunos quebraderos produjo en la historia de la ermita “se previene que los mayordomos que son y fueren de dicha ermita han de saber examinar todos los años dicho ganado. Y si hubiese ganancia, hacerse cargo en las cuentas; y (...) poner por declaración en ellas de lo que no ha habido”, y en el inventario de 1765 se señala: “dispone de cincuenta ducados de vellón en ganado vacuno, que son dos vacas, una con cría y la otra sin ella, de medida de seis palmos y medio y de edad de 7 años que valen 36 ducados y una becerra de 4 años de edad y medio de seis palmos, de 14 ducados por cuyo tributo o ganancia paga tres ducados de vellón anualmente”.

La primera cita documental de existencia de un cementerio se remonta a 1704 en el que expresamente se dice que “se remienda la puerta del cimenterio”. Estaría adosado a la ermita y no tendría cubierta. El derrumbe de sus paredes propicia la ampliación quedando a cubierto dentro del recinto y con sus medidas actuales.

Respecto de los altares se conoce que en 1634, el Visitador General del Obispado de Calahorra ordena que se haga “la capilla de San Román que se hará en el lado del Evangelio dejando el altar central para Santa Águeda”. En 1638 el maestro carpintero Domingo de Gandiaga trabaja en las obras de calado, terminando el altar de San Román dos años más tarde. Nuevos retablos en 1722 de San Román y Santa Águeda según diseño de Ignacio de Echeverría y obra de Matheo y Francisco de Aspezu y Manuel de Larramendi. El tercero lo realiza en 1748, Joaquín de Unceta Barrenechea. Cuesta 644 reales y se paga en dos plazos. Durante la Guerra Civil, los retablos y la madera del suelo del coro se utilizaron como leña desapareciendo en esa época una de las tres imágenes (las otras dos se guardaron en la casa seroral para protegerlas). Y así hasta 1951 en que se señala que “no existe en el interior mas que un altar provisional” siendo en 1996 cuando “el tronco que hacía las veces de altar y que se había decidido utilizar como ambón (o Mesa de la Palabra) que era propiedad del caserío San Román, ha quedado inutilizable al rompérsele la plataforma superior durante los trabajos de limpieza realizados en la ermita esta semana”.

Respecto de las imágenes, se sabe que existieron dos esculturas de San Román: la primera, probablemente del siglo XVI, se colocó en 1639 en el altar lateral tras restaurarla Antonio de Bolunbizcar, maestro pintor, vecino de Ermua. La imagen se deteriora y en 1799 el acta de la visita del Obispo de Calahorra, señala “se haga nueva la imagen del Santo por estar la que existe tan sumamente ridícula y fea que en lugar de atraer la devoción causa irreverencia por lo que manda que dentro de cuatro meses de la publicación de este auto (...) se deshaga y entierre la efigie de San Román fabricando otra nueva, pintándola y colocándola precedida su bendición en la nominada Hermita”. Ese mismo año Juan Bautista de Mendizábal, escultor y vecino de Eibar “hace una imagen nueva de San Román por así haberlo mandado el Visitador por estar desfigurada la anterior”. Esta imagen fue restaurada en 1995 por Esther Sagarduy Areizaga de Eibar quien “tiene permiso para proceder a la restauración de la siguientes imágenes: ... San Román y Santa Águeda que se encuentran en el caserío San Román”. La imagen restaurada se entrega el 31 de julio de 1996 señalando en el informe “encontramos en esta talla algunas características de época barroca, por lo que podríamos decir que la obra pertenece al capítulo de escultura española, pudiéndose aproximar la pieza a finales del siglo XVII-XVIII”. Por lo que respecta a la imagen de Santa Águeda consta su existencia en 1713 junto con “una corona de Santa Águeda por cuatro perlas” que no se cita en el inventario de 1901. El Gobierno Vasco la centra en el siglo XVI-XVII, con un buen estado de conservación. Se restaura en 1995 junto con la de San Román.

En 1583 disponía de campana. Ocho años después, se paga cuatro reales a Francisco Bascarán “por ponerla bien” y otros 16 reales en 1695. Se funde en 1747 y se hace una nueva que pesaba “9 arrobas” a decir del inventario de 1765. Tras diversas vicisitudes sigue en ella hasta 1929. Sin embargo, el inventario de 1951 descubre que aquella campana había desaparecido y la que estaba era una campana grande, de bronce, con una inscripción de 1945. Desempeñaba un papel de orientación a caminantes en días de niebla cerrada, tocándose igualmente cuando fallecía algún vecino o comenzaba el sepelio. Si era hombre, se daban 36 campanadas lentas (tres series de tres y nueve toques); si era mujer 33 (tres series de dos y nueve). Se tañía desde la salida del féretro de la casa hasta que se perdía de vista de la ermita. Gurutzi Arregui cita esta ermita entre las nueve a las que acudían tradicionalmente las embarazadas guipuzcoanas para solicitar un buen parto. Muchas lo hacían andando e incluso descalzas, para poner velas. El jueves posterior al Corpus se hacía misa, bendición de los campos y el agua que los vecinos llevaban a sus hogares para cuando hubiese alguna necesidad (tormenta, fallecimiento, o cualquier bendición).

 BIBLIOGRAFIA

AGUIRRE SORONDO, Antxon

“Las ermitas de Eibar”. Pag 117 Ed.  Itxaropena  Zarauz 1996.

AGUIRRE SORONDO, Antxon y LIZARRALDE ELBERDIN Koldo

“Ermitas de Guipuzcoa”. Pag 169. Fundación Barandiarán. Ataun 2000.

ARREGUI AZPEITIA Gurutzi

“Prácticas de medicina popular en ermitas” Hizkuntza eta Literatura nº 4  pp 607-631. Donostia 1985.

BOLETIN PARROQUIAL DE AGUINAGA nº 207. Abril 2001.

ELORZA MAIZTEGUI, Javier

“Eibar: Orígenes y evolución. Siglos XIV al XVI”. Pag 177 Eibarko Udala. Ego Ibarra 2000.

IRIGOYEN Domingo de

“Ermitas e Iglesias de Guipuzcoa”. Eusko Folklore XIV pag. 77 Vitoria 1934.

MARTINEZ DE MORENTIN DE GOÑI Luis

“Aguinaga de Eibar. Historia de la parroquia”. Pag 117 y ss. Ed Centro Unesco de San Sebastián 1996.

MUJICA MUJICA, Gregorio de

"Monografía Histórica de la Villa de Eibar". Pag 179 Ayuntamiento Eibar 1990.

MURUGARREN ZAMORA, Luis 

“Relación de puntos religiosos de Guipuzcoa”. BRSVAP XXVIII Cuaderno 1º pag 59. San Sebastián 1972.

PEÑA SANTIAGO LUIS

“Las ermitas de Guipuzkoa”. pp. 18. Ed. Txertoa 1975.

viernes, 2 de julio de 2021

lunes, 21 de junio de 2021

SISTEMA IRRACIONAL.

 

 


 

 

 

 

 

 

 VACLAV SMIL.

Tendríamos que reducir deliberadamente nuestro nivel de vida.

Nuestra esperanza pasa por percatarnos de lo derrochadores que somos.

Desperdiciamos el 40% de los alimentos que cultivamos.

La agricultura representa el 10% de de los gases de efecto invernadero.

Se pierde el 30% de la energía por las ventanas.

No es nada ecológico volar a Amsterdam por 30 €.

Cuanto mas pequeñas son las familias a medida que properan , ¡más consumen!

Vivimos en un sistema en el siempre esperamos más. Es irracional.

 https://www.xlsemanal.com/personajes/20210608/cambio-climatico-energias-renovables-transicion-energetica-vaclav-smil.html

vaclav smil 


miércoles, 16 de junio de 2021

Aceras.

         Para los amigos de la fotografía.



Desde una esquina a otra, el ballet en la acera de la buena ciudad nunca se repite.

Y en cada lugar, siempre está repleto de improvisaciones.


Jane Jacobs, The Death and Life of Great American Cities

 https://stevemccurry.blog/2021/05/05/sidewalk-stories/

Ver:  ACERAS 

lunes, 26 de abril de 2021

Antxon

 




IBAETA 1970

LEON FELIPE.

 


León Felipe, hombre y poeta nómada

Por Iñaki Urdanibia

 

León Felipe Camino Galicia –tal su nombre completo– nació en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1884. Es un caso aparte dentro de su generación por su postura invariablemente al margen de la poesía deshumanizada. Fue farmacéutico, actor, viajero incansable. Vehemente defensor de la República, se exilió a América y murió en México en 1968. En 1920 apareció su primer libro, Versos y oraciones del caminante (ampliado en 1929), personalísimo por el ritmo de su verso libre, la andadura bíblica de sus paralelismos, la desnudez coloquial de su léxico y su carga religiosa y humana. Al llegar la guerra, su tono se hace más encendido, más intenso, violento, profético. Obras: El payaso de las bofetadas (1938), El hacha (1939), Español del éxodo y el llanto (1939), El poeta prometeico (1942), etc. Durante muchos años sus obras estuvieron prohibidas en España. Apenas se conoció más que su Antología rota (1957), publicada por la editorial Losada. Personalmente lo estimo como uno de nuestros más grandes poetas sociales, entendiendo como tales a los que ponen su arte al servicio del hombre universal, del Hombre con mayúsculas, sin distintivos en la solapa.

 

https://kaosenlared.net/leon-felipe-hombre-y-poeta-nomada/

Luna rosa.

 

LUNA "ROSA"

 

La segunda luna llena de la primavera llega el 27 de abril, pudiendo llegar a ser un 12% más grande de lo habitual.

La Luna entrará en fase de luna llena el 27 de abril a las 05:31 (horario peninsular español). 

Se encontrará en la constelación de Libra. Curiosamente, en esta ocasión no habrá ninguna conjunción o fenómeno astronómico destacable en esas mismas fechas. 

Aunque el 22 de abril, menos de una semana antes, tendremos la siempre popular lluvia de las Líridas, que nos dejará en torno a unos 17 meteoros por hora. No es la lluvia de estrellas más activa del año, pero sí una de las grandes citas y un buen aperitivo para, ya en verano, la siempre popular, y espectacular, lluvia de las Perseidas.

 La luna llena de abril es popularmente conocida como la luna rosa. El nombre hace referencia a que, en este momento del año, es cuando florece el phlox musgoso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Phlox stolonifera

Es una flor típica de Norteamérica que está entre las primeras flores de la primavera. Su característico color rosa la hace muy reconocible. Su florecimiento indica la llegada de la nueva estación. Otras denominaciones, mucho menos comunes, son la de la luna del hielo roto, o la luna de las corrientes navegables. Ambos hacen referencia al deshielo.

 

jueves, 22 de abril de 2021

Ermita de Ntra. Sra. de Alzagarate. Altzaga

En lo alto de la colina de Alzamendi, cerca de los caseríos Echeberri de Alzaga se encuentra esta ermita a la que, por sus primeros manuscritos escritos, Luis Murugarren le asigna la fecha de 1540 bajo el nombre de Nuestra Señora de Alzaarte. La señala como la antigua parroquia y primera iglesia de Alzagadada su mejor situación para la convergencia de la población en época pastoril. También Lope de Isasti la cita en su “Compendio de 1625”, y en su interior guarda la imagen de Andra Mari de Alzagárate, una preciosa talla del siglo XIV-XV aunque por ciertos rasgos de su figura y ropas podríamos atrevernos a hacerla más antigua.

 

Manuel Lecuona señala que en su entorno,desde tiempo inmemorial, existe una tradición “Cerca de aquel punto, en una casa hoy desaparecida conocida por Posta-echeta o Bost-aitzeta,donde se cruza el camino que va de Alzaga a Gainza con el que va a Baliarrain, Zaldivia y Ordizia, pasó una noche San Ignacio de Loyola, cuando lo llevaron herido de Pamplona a Loyola. Ahora bien, Alzaga es un punto muy relacionable con la “ruta de Larraun”, precisamente en función de ruta de peregrinos procedentes de Navarra, teniendo como complemento a la ruta de peregrinación, un lazareto en la referida ermita de Alzagarate, ermita dedicada muy significativamente además a Nuestra Señora,la Magdalena y San Sebastián, santos ambos eminentemente relacionados con los “apestados” que antaño frecuentemente transitaban por el país, caminando a Santiago de Compostela; situada, por añadidura, en un punto muy indicado para funciones hospitalarias de tipo infeccioso por su situación alejada del poblado, y dotada, además de una casa aneja para hospitalización de enfermos. Todo lo cual hace muy explicable y verosímil la tradición alzagatarra, sobre el hospedaje del Santo en Posta-echeta, camino de Azpeitia, después de la herida de Pamplona”.

Aguirre Sorondo nos describe su arquitectura.“Edificio de cuerpo rectangular y ábside cuadrado con sacristía adosada a su izquierda con su correspondiente ventana. El templo mide 16,2 m. x 9,7 m. con esquinales de piedra sillería y campanil de hierro forjado con su campana. Dos puertas de entrada, al SO y NO, doveladas, de medio punto, con aguabendítera de caliza a la derecha y una ventana sobre la primera. Tejado a seis aguas. El ábside en bóveda de cañón con un sencillo retablo de madera policromada donde se lee: “AÑO 1869 SE. 27 - COSTEO LA PINTURA Y DORADO DE ESTOS TRES ALTARES D. JOSE ANTONIO YZA”. En el altar mayor, alineado hacía el NE, la imagen de Nuestra Señora de Altzaga del siglo XIII (0,70 m. de altura). La luz se filtra a través de dos ventanas del lienzo SE., una a la altura del presbiterio completando el edificio, el coro.

Junto a la figura de Andra Mari destaca una pequeña talla de San Sebastián. Es un San Sebastián que ofrece las características de la imaginería realizada en el siglo XVIII, un poco gordito, con barba y bigote muy bien marcados, recibiendo los flechazos en su cuerpo como si tal cosa, con las manos unidas bajo la cintura. Antiguamente poseía un altar propio que se suprimió junto a otro de Santa Catalina, sin haber quedado constancia de las razones que determinaron tal suceso. No lejos de esta escultura la imagen de la Virgen del Rosario. El altar, protegido por una verja, consiste en una gran kutxa tradicional vasca.

 

 

El libro primero del archivo parroquial de Alzaga que es de cuentas, comienza el 23 de setiembre de 1539 y se cierra en 1650. En su folio 75, habla del mandato que con ocasión de la Visita realizó el licenciado Don Joan de Gaona el 28 de noviembre de 1540, donde señala la existencia de una ermita de la advocación de Santa María y en la que deja constancia que en 1549 “Domingo Gil Mendiola debía a esta ermita de Santa María de Alzagaratela cantidad de 15 ducados”.

En 1674 el alcalde y vecinos “de la villa de Alcega” entablan pleito contra el rector D. Martín de Elormendi por negarse a dirigir la procesión que los lunes de rogativas se acostumbraba a realizar desde tiempo inmemorial. Su recorrido discurría desde la parroquia de Alzaga hasta la de Arama, de allí a la ermita de San Bartolomé de Ordizia, a la de San Juan de Letrán de Isasondo y su parroquia, para retornar a continuación al punto de origen. Los martes se iba a Gainza y el miércoles a Baliarrain y a su ermita de San Juan. El rector alegó que estaba prohibido por disposición eclesiástica efectuar procesiones tan largas, que algunos abandonaban el recorrido a medio camino y otros se volvían antes o marchaban a tomar “refrescos”, dejando al rector casi sólo con la cruz parroquial. Durante el pleito, hubo testigos que defendieron la postura del rector, y otros que afirmaron que la distancia no era tan larga. Para dirimir la disputa, el obispo de Pamplona en persona realizó el recorrido y sancionó que, en lo sucesivo, se acortara algo, aunque no tanto como pretendía el rector ordenando que el lunes de rogativas se fuese sólo a dos ermitas y a otras tantas parroquias, pero sin indicar cuáles. El concejo pide que sean Arama y Villafranca pero el rector lo desaprueba. Nuevamente debe ser el obispo quien decide: el recorrido de los lunes cubrirá desde Alzaga o Arama y ermita de San Bartolomé de Ordizia, y regreso directo a Alzaga: los martes a la parroquia de Isasondo y ermita de San Juan de Letrán; y el miércoles a la parroquia de Gainza.

En 1753, al entrar como ermitaño Juan Ignacio de Aramburu, aporta una dote de 50 ducados con los que se decide arreglar las paredes de la ermita. Los vecinos ponen los materiales y la obra la ejecuta el maestro cantero Miguel de Eleizegui, vecino de Isasondo, a quien se le abonarán 20 ducados al empezar y el resto al terminar. Disponía de casa con huerta para el ermitaño que se vendió en 1810.

La ermita necesitaba una bovedilla para que pudiera tener encendidas las luces en las funciones religiosas ya queel viento que entraba por el tejado las apagaba. Así se estipula en 1899, por lo que se forma una comisión para hacer las obras y se inició la petición de limosnas. Entre los hijos de la villa que vivían en San Sebastián se recogieron 785 ptas y entre el vecindario 237ptas más. Otros aportaron materiales y algunos la mano de obra.

 

 

En 1916 se pone puerta nueva y hacia 1930 se retira a la sacristía la imagen de «Andra Mari» sustituyéndola por una Inmaculada. El cambio no agradó a nadie y, durante mucho tiempo, las gentes reclamaron que se pusiera la imagen que se había venerado durante generaciones. Tal fue la fuerza de la protesta que al fin la Virgen de Alzagárate volvió a colocarse en el altar.En 1933 la ermita se blanquea a fondo. Martín Esteban, restaurador de San Sebastián, se ocupa en 1958 de la imagen de la Virgen, lo que costó, sólo en mano de obra, 1.047 ptas. En 1961 se efectuó el retejado completo en auzolan y a todos los que colaboraron se les obsequió con una cena. Para su adecentamiento y pintura, en 1991 la Diputación Foral de Gipuzkoa colaboró con 600.000 ptas.

En su interior destaca la imagen de Nuestra Señora de Alzagárate, pequeña talla de tipo románico que mide unos 55 centímetros de altura. La talla procede de algún taller de escultura datable en los siglos XIV o XV, aunque no faltan quienes le atribuyen mayor antigüedad. En la mencionada imagen contrasta la belleza y precisión de rasgos de su expresivo rostro, primorosamente resuelto por el artista que la creó con el tosco desarrollo de su cuerpo, apenas esbozado y carente de gracia, aparte de ser desproporcionado, por su reducido tamaño, comparado con el atribuido a su óvalo facial. El Niño Jesús, de aspecto serio y tristón, reclinado sobre la Virgen en el costado izquierdo, no acredita tampoco al autor de la talla cuyo cincel ha realizado en cambio una excelente labor para dar forma a las manos de la Señora, una de las cuales, la derecha, está levantada y muestra entre sus dedos una manzana.En conjunto la imagen agrada y atrae, tanto por su porte que inspira serenidad y recato, como por la cándida expresión de su bello rostro, del cual, al margen de las perfecciones artísticas, emana una impresión de piadoso efecto hacia quienes, reverentes o despreocupados, se acercan a contemplarla.


El P. Adrián de Lizarraldeseñala sobre la imagen “Invítesele a sentarse sobre un taburete a la Virgen, y pasará por ser un tipo perfecto de las imágenes descritas en la segunda mitad del siglo XIII. Nosotros la hacemos 200 años más joven, fijándonos principalmente en el ademán recto, si bien ostenta grandes reminiscencias atávicas en el simbolismo y en el continente encogido dentro de anchas hopalandas”.Y Fray Pedro de Anasagasti, la detalla como “Imagen rectilínea, como si el escultor hubiera tenido que realizarla en la estrechez de un tronco, rostro muy bello de una euritmia impresionante, y que recuerda las estatuas egipcias. Ojos grandes, profundos, obscuros, escrutadores; labios carnosos, exuberantes, delimitando una boca sabrosa; barbilla torneada con primor; nariz ligeramente aguileña; cejas pobladas y bien arqueadas; intachable óvalo facial. Es una faz penetrante, mezcla de dominio y de interés por el prójimo, de serenidad y afecto. Se diría que el artífice solamente se preocupó de esta cabeza magistral y que en su hechura agotó su atención y su artesanía. Porque el cuerpo sólo está esbozado, en toscas cinceladas, y resulta mezquino para su testa. Tosca túnica sin laboreo. En unos pocos pliegues inferiores de su manteo remata apresuradamente su concepción. Las manos son lindas, la izquierda sirve de asiento al Niño, mientras la derecha levantada, sostiene una manzana. No es tan agraciado el Niño, con ojos saltones, barbilla prominente, boca minúscula y ceño preocupado. Crúzale levemente sus piernas. Se sienta sobre la rodilla izquierda de su Madre. En la izquierda sostiene un globo; y levanta la derecha, desproporcionadamente grande, en actitud de bendecir. Como en la mayoría de las Maternidades,el Hijo sale menos afortunado de las manos de los artesanos”.

JosetxoZufiaurre cuenta este ritocon origen en la ermita de San Gregorio de Astigarreta.“Si una vaca era reacia a quedarse preñada cuando la cubría el toro se le rodeaba el cuerpo, a la altura del vientre, con la cerilla bendecida (de la que se ponía en la argizaiola de la sepultura de la iglesia). La longitud de cera que no se había utilizado se llevaba a la ermita de Alzágarate para que ardiera a los pies de la Virgen”.

Algunas madres acuden durante varios días seguidos con niños que sufren de incontinencia urinaria. Colocan a la criatura sobre el altar y, si el niño es un proco crecidito, lo ponen sentado y rezan oraciones y ofrendan velas. En su rogativa, siguiendo la tradición, ofrecen un litro de aceite para la luminaria de la ermita. La ofrenda más característica de la ermita de Alzagárate es el aceite, aceite llevado para que no falte luz en la lámpara que brilla ante el altarcillo de la Virgen, aceite que donan las madres cuyos hijos han sanado, aceite que incluso remiten desde San Sebastián, sin que se sepa quien, ni por qué promesa laha enviado.

Hasta 1977, los festivos por la tarde había vísperas y rosario y los festivos, desde el 3 de mayo al 14 de septiembre, el sacerdote realizaba los conjuros y bendecía los campos. Los vecinos ascendían en rogativas desde la villa hasta 1985, y en vía crucis el Viernes Santo hasta 1987. Cuando muere algún vecino, sus campanas tañen a difunto.

Alzagárate celebra romería en la Ascensión, día en que suben gentes de Alzaga, Arama, Isasondo, Ordizia y Beasain. Hay misa a las once de la mañana, con sermón de un sacerdote traído de fuera. Las vísperas, a las cinco de la tarde, terminan con una procesión en torno a la iglesia, llevando en andas a la Virgen del Rosario. En esa festividad se ofrecen velas y entregan limosnas.Al parecer, antiguamente se efectuaban bautizos en esta ermita y en la actualidad hay parejas que la escogen para contraer matrimonio.

 

BIBLIOGRAFIA

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“Semblanza religiosa de la Provincia de Guipúzcoa. Ensayo Iconográfico, Legendario e Histórico. Volumen I Andra Mari. Reseña Histórica del culto de la Virgen Santísima en la provincia”. “El culto de la Virgen en el siglo XII y primera mitad del siglo XIII” Pag 64 Imprenta C. Dochao de Eriguen. Bilbao 1926.

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