URNIETA –
ERMITA SANTA CRUZ DE AZKORTE
La antigua ermita de la
Santa Cruz de Azkorte de Urnieta se encontraba a unos 100 metros del
emplazamiento de la actual, en la ladera del Buruntza, encima de la cantera
causante de su derrumbe. Aparece señalada como punto estratégico en los mapas
de la primera guerra carlista, probablemente por la visibilidad que se alcanza desde
el lugar al estar situada en la línea que separaba a ambos bandos enemigos y
que desde Lasarte pasaba al barrio Goiburu de Urnieta.
La primera
fecha documental la señala Murugarren
en 1625. Sin embargo, investigaciones realizadas en el Archivo Municipal de
Hernani aparece una mención documental de 1623 a la serora de «Santa Cruz de
Urnieta» mientras que, en el testamento de Juanes de Ynbutodi, alias «Urdiñ» de
1548, se deja un real para esta ermita.Lope
de Isastiañade que ya entonces era una «hermita
devota para tercianas y cuartanas y además, en el informe presentado en
1756 a la Junta particular deTolosa, se la llama y sitúa como «Santísimo Christo en la montaña de Azcorte
(una de las cotas del Buruntza). Se le asiste voluntariamente por los fieles
con partes de trigo y maíz. Tiene varios censos. La campana de su ermita hace
ahuyentar toda tempestad. Se hacen a ella cinco procesiones, concurriendo el
pueblo, con Misa que la dice uno del Cavildo eclesiástico por obligación. Se
vuelve en procesión al pueblo y en este ir y venir se tardan dos horas y media
cuando más. Se celebran muchas misas».

Teresa
Amuategui señala que en la casita adosada a la antigua ermita que después se
transformó en sacristía, vivió en tiempos lejanos una serora o freira
existiendo una fuente, no muy lejos de ella, que hoy día se la conoce como
“Zeroraniturriya”(fuente de la serora). Pertenecía a la ermita un “golde” de
terreno, es decir 3.335 metros cuadrados del que se beneficiaban para su
sustento tanto la serora como su familia. El ocho de setiembre de 1837, sufrió
los horrores del incendio y destrucción a manos de los soldados mandados por el
general O’Donnell. Según cuentan los antepasados, la imagen del Cristo se salvó
de este incendio porque al ver los soldados con asombro que las llamas
respetaban la imagen, sobrecogidos de estupor, la sacaron del sagrado recinto y
la abandonaron en el campo hasta que piadosas personas de la localidad se
adueñaron de ella y la condujeron con gran reverencia al caserío Aldamuño del
término municipal”. Otra versión dice que los soldados cristianos prendieron
fuego a la ermita, pero ésta no ardía como era su deseo; volvieron a intentarlo
una y otra vez, pero sin lograr su propósito. Alguien de entre ellos, señaló
que, quizás la causa fuera el Santo Cristo que presidía el altar. Entonces,
cogiendo la imagen por los pies, la arrojaron violentamente fuera de la ermita,
volviendo a prender fuego en su interior. Entonces fue cuando efectivamente,
ardió. A los urnietarras, el caserío Aldamuño no les parecía lugar
suficientemente seguro para guardar la imagen dadas las constantes escaramuzas
entre ambos ejércitos. La llevaron a la casa llamada “Auntzaenea” de Andoain
donde estuvo depositada hasta que la también incendiada ermita de Santa
Leocadia fue reconstruida, trasladándose la imagen a ella.
Varias veces los vecinos del
valle de Ergoyen intentaron reconstruirla pero no lo consiguieron hasta 1911.
Las paredes desnudas de la ermita resistieron impasibles embates climatológicos
durante 74 años. Su aguabenditera servía de recipiente para el agua en el
gallinero del caserío Azkonebieta. Unos urnietarras fervorosos, restableciendo
una antigua tradición iniciaron de nuevo el rezo del Vía-Crucis al amanecer del
Viernes Santo y el día 3 de mayo, festividad de la Invención de la Santa Cruz.
Subían la cuesta de Azkorte, rezando en alta voz, hasta alcanzar las ruinas de
la ermita y, dentro de ella, hacían el ofrecimiento ante una pequeña cruz de
hierro colocada sobre una piedra.
El Ayuntamiento autorizó a los
vecinos para que cubrieran la ermita hasta que se consiguiera restaurarla. En
1910 se constituye una comisión de vecinos y su primer acuerdo fue abrir una
suscripción popular. La iniciativa fue muy bien acogida por el pueblo y por
fin, se recibió del Obispado de Vitoria, fechado el 3 de marzo de 1911 “Vista la instancia que nos ha dirigido el
pueblo de Urnieta, en súplica de permiso para restaurar a sus expensas la
ermita de la Santa Cruz de Azkorte de aquella feligresía, cuyo edificio quedó
arruinado en 1837; oído el parecer del arcipreste de San Sebastián sobre dicho
asunto y estimando de conveniencia y utilidad la reedificación de dicho
Santuario, venimos en acceder lo solicitado por el Ayuntamiento de la dicha
localidad, y en su consecuencia damos nuestra licencia para que pueda
reedificarse y abrirse al culto, previa la visita y reconocimiento del
expresado señor Archipreste, a quien desde ahora facultamos para su revisión y
al señor cura de la parroquia en caso de serle imposible al primero,
reconociendo al Ayuntamiento el patronato sobre el edificio de referencia con
los deberes y facultades correspondientes y al párroco que es o fuese de la
parroquia, aquella que por derecho le nombran…”.
Las obras comenzaron en mayo
de dicho año contribuyendo algunos vecinos con dinero en metálico, materiales
de construcción, prestación personal y hubo quienes regalaron ornamentos sagrados
y objetos adecuados para el culto. Un burro ciego del caserío Irurain,
propiedad de don Eulogio Achúcarro transportó el material de obra. Concluida
ésta, se hizo el traslado de la imagen del Cristo depositado en Santa Leocadia,
un viernes 17 de abril de 1912, festividad de la Dolorosa con un solemne Vía
Crucis. La bendición de la ermita la efectuó el párroco de Urnieta don José
Gabriel Arrúe, pero la inauguración oficial fue el día 3 de mayo. Desde esa
fecha, muchos días, un P. Oblato subía a la ermita a celebrar misa pero la gran
fiesta de Azkorte siguió siendo el 3 de mayo celebrándose varias misas, misa
mayor a las diez horas presidida por las autoridades municipales. Al finalizar
ésta, los caseros se reunían en la sacristía y mientras tomaban su
“amaiketako”, organizaban con un año de antelación las próximas fiestas
aportando cada uno el dinero correspondiente a la parte proporcional de los
gastos que oscilaba entre 10 y 12 pesetas. Manuela Olazaguirre del caserío
Elorriaga era la encargada de subir al sacerdote celebrante una taza de
chocolate. Así mismo, todos los días muy temprano, subía a la ermita para
alimentar con aceite la lamparilla que ardía a los pies del Cristo. El día de
Santa Cruz, el alcalde y concejales comían en el caserío Elorriya y todos los
años el menú era el mismo: sopa de caldo de gallina, garbanzos, habas tiernas
con repollo, pollo asado, arroz con leche y mamia. Después en la campa de
Elorriya actuaban bersolaris y tambolireros disparándose cohetes sin cesar.Se
nombra mayordomo de la ermita a don Miguel Yurramendi de la casa Oyanume, con
la obligación de rendir cuentas anuales. Se reconstruye en 1913 el Vía Crucis
que va desde el caserío Elorriya hasta la ermita. El párroco Señor Arrue
bendijo las cruces. En diciembre de 1917, los ladrones entran en la ermita y se
llevan dos casullas, un alba, un misal, una lámpara y algunas otras cosas más,
valorándose lo robado en 330 pesetas. Pero poco a poco la lluvia y tormentas
causan desperfectos en su tejado requiriendo a tal fin, suscripciones públicas
en las tabernas tanto del pueblo como de los barrios de Oria y Lasarte
A consecuencia de unos
corrimientos de tierra la antigua ermita comienza a desmoronarse en 1970 al
faltarle tierra en su sustentación. Enseguida se pensó en buscar un terreno
adecuado para reconstruirla esperando que muy pronto una nueva ermita sirviera
de cobijo al Cristo de Azkorterefugiado en la ermita de Santa Leocadia. El
Cristo es objeto de una concienzuda restauración para disimular las sucesivas
capas de pintura, desperfectos causados por incendios y traslados que ocultaban
la primitiva autenticidad de la antigua imagen.
Se
reconstruye y el 8 de abril de 1922 se bendice con toda solemnidad inaugurándose
oficialmente el 3 de mayo..En 1917 entran ladrones y se llevan 350
ptas, dos casullas, un alba, un misal, una lámpara y algunas menudencias más,
lo que produce gran pesar e indignación en la zona. Si bien anteriormente se
produjeron algunos corrimientos de tierras, es en 1970 cuando un fallo en el
sistema de explosiones controladas de la cantera que había a sus pies provoca
el derrumbe de gran parte del templo, tirándose lo que quedada en 1972.
Antxon Aguirre
Sorondorecoge que conforme al inventario de
1630, los bienes eran los siguientes: un
cáliz y una patena de plata, un misal, un misal viejo de pergamino antiguo, una
casulla con estola y manípulo de “damasco Leonado en partes bordada”, cinco
albas de lienzo de la tierra con amitos de lo mismo y cíngulas raídas, tres
sábanas nuevas de lienzo de la tierra, otra con una faja en medio de seda
colorada. 11 sábanas de lienzo de la tierra, tres manteles para altares uno con
lienzo de Francia y dos de la tierra, tres pares de tocas de lienzo de la
tierra ‘Sin meter en agua” (sin estrenar), tres tocas de seda muy viejas, dos
paños de manos de altar, tres pares de corporales con un lienzo para cubrirlos,
cuatro candeleros de latón dorado, una lámpara de estaño, un recipiente pequeño
de obre para tener el agua benditay una red vieja de hilo para ponerla delante
del altar.

Nueva ermita
Situada
en las laderas del Buruntza, encima del caserío Elorriaga en el barrio de
Ergoyen, en una zona muy rica en pastos con abundancia de rebaños de ovejas, caballos,
vacas de monte (larrabeyak), etc. La ermita se
construyó con las mismas medidas y distribución que la anterior modificándose
únicamente la espadaña que ahora se encuentra sobre el ábside.
Se
inaugura el 3 de mayo de 1973, con solemne procesión portando desde la
parroquia el restaurado Cristo del siglo XIII, originario del primer templo y
cuya veneración arranca desde ese siglo. Con motivo de su fiesta, en 1994 se
colocó, tras una importante restauración, la imagen de la Virgen Dolorosa
procedente de la parroquia.
Tanto
Ignacio Barrriola como Lope Martínez de Isasti en 1625,
apuntan que a esta ermita venían los fieles a curarse de las “tercianas y cuartanas”.

Las
fiestas continúan celebrándose el 3 de mayo con misa solemne y romería popular.
Se bendicen los ramos de espino blanco (elorri-zuri) repitiendo el consejo
“Santa Kurutze-egunean, elorriabedeinkatzen da eta
elorrieorrerazKurutzeakegitendituztesororako eta atetarako" (el día de
Santa Cruz se bendice un espino y con sus ramos se hacen cruces para protección
de heredades y portales). Tras la misa se da a besar a los asistentes el Lignum
Crucis. El domingo posterior, son los vecinos de Lasarte-Oria quienes repiten
el mismo rito con romería posterior junto al caserío Elorriya.
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