La ermita se encuentra a la
salida de Lizartza como a medio kilómetro en la carretera hacia Pamplona. Se cruza
un puente para salvar el río Araxes llegando al barrio de Irubide donde a mano
izquierda se forma una pequeña vecindad con
los caseríos Ubereta, Ubereta-bitartea y Ubereta-berri.Cuenta la tradición que la primitiva ermita se construyó en el antiguo camino de
Lizartza a Orexa, en un montículo unos 75 metros más arriba en una zona cercana
al caserío Zelaiaque conserva el topónimo de Ermitegi. Ocurrió que al día
siguiente de finalizada la construcción apareció la ermita derruida sin que nadie
pudiese explicar cómo pudo ocurrir. A la vista de ello se decidió reedificarla
en el valle, junto al río.

Fray
José Adriano de Lizarralde señala que en el archivo parroquial de la villa está
la escritura de su fundación “Y entre las
fundaciones pías que hay en la Villa, además de un Hospital, existe una
Basílica o Santuario en treinta de agosto de mil seiscientos veinte ocho baxo la advocación
de Nuestra Señora del Sagrario”. Continúa “Y el dcho Simon de Echeverria por si y en nombre de la dicha su mujer,
Maria de Ubereta que fue sindica en el Monasterio de Nuestra Señora de Aranzazu,
de la una parte y de la otra los dchos Rector y Alcalde y vecinos de la dcha
tierra que a ella se hav iatraido una imagen llamada Nuestra Señora del
Sagrario por una persona devota natural de la dcha tierra desde los Estados de
Flandes y teniendo noticias de sus milagros y grandes mercedes y beneficios mui
particulares que a fecha y por la devocion tan entera que todos los vecinos y
moradores de la dcha Tierra y otros muchos de los lugares circunvecinos han
tomado y tienen a la dicha Imagen habían determinado de hacer una Hermita y
poner en ella con la decencia que se requiere donde se digan Misas en su Honra
y Gloria y para ello pedian licencia al Iltmo Obispo de Pamplona y al Sr. Su
Vicario general para que sirvieran de concederles en la forma que se debe y
porque lleve efectos esta nueva obra”.
Una vieja historia local
señala que la imagen procedía de los Estados de Flandes siendo reputada como
muy milagrosa y traída desde allí a principios del siglo XVII por un soldado
repatriado o por un devoto de ella. La imagen queda expuesta en la ermita a la
veneración popular. Sin embargo, el hermano Martin de
Zubiaurre, en escritura del 15 de octubre de 1628 afirmaba "Que él había traído una imagen de Nuestra
Señora del Sagrario y estaba en este lugar, en las casas de Simón de Echeverría
y su mujer, donde se ha fundado una ermita y se dice la Misa". En
1643, María de Ubereta, viuda de Echeverría, cede la casa de Ubereta-bitarteapara
ermita donde estaba la imagen al culto junto con un manzanal; deseando que además
pudieran vivir en ella las seroras. Se nombraron como patronos al regimiento y
vicario.
La
ermita es un edificio rectangular de 24 x 8 metros con tejado a dos aguas,
fabricado en sillarejo y con orientación sur. El interior mide 15 x 6 m de
anchura. Tiene un atrio de 3,2 m de vuelo y tejado a tres aguas. En el muro
derecho se encuentra la puerta de entrada y dos contrafuertes; en el izquierdo,
tres ventanas y dos contrafuertes. En el ábside, dos puertas; una que da a la
sacristía-torre y otra al exterior directamente. Reloj, tejado a cuatro aguas y
puerta de acceso con aguabenditera a la derecha.En 1808 comienza en auzolan la construcción
de la torre de 5 x5 metros, adosada al ábside ubicando la sacristía en su
interior. Cuando se estaba construyendo con los 100 ducados que se habían
recogido en limosnas para dicho fin, se acaba el dinero, por lo que deseando
terminar la obra y colocar la campana que había comprado un bienhechor por
3.000 rs, el rector, alcalde y regidores de Lizarza, solicitan al Obispado de
Pamplona autorización para terminar dicha torre con dinero de la parroquia.
Alegan en su escrito que la imagen de Nuestra Señora del Sagrario "aparecida allí según tradición" era muy venerada en
la región de forma que había misas en la basílica casi todos los días. El
Obispado accede a la petición el 10 de junio de 1808, a condición de que se
ajuste el gasto a los 5.000 rs que dicen costará terminarla.
En su interior se venera una
imagen de Nuestra Señora, de reducido tamaño, de sólo treinta y seis
centímetros, pero muy atractiva. “Lleva
sobre el erguido busto, un amplio manto de tonos claros adornado con motivos
policromados y muy pegado al cuerpo, destacándose únicamente la cabeza, los
brazos y las puntas de los pies calzados; en la cabeza, cubierta por una breve
cofia aplanada y correcta en cuanto a su forma y proporciones, aparece un
rostro tristón, de bellos ojos y mirada doliente dirigida hacia el infinito. En
su mano derecha, la Virgen sostiene un ramo florido sobre el regazo izquierdo
pero, muy desligado del mismo, se apoya un Niño Jesús, grandote, con aspecto de
adulto, de color bronceado igual al del resto del icono. La cara del Niño,
también de aspecto triste, es bastante perfecta y está sombreada por abundantes
cabellos rizosos. El brazo derecho se alza en actitud de bendecir. Ambos, Madre
e Hijo, forman un bello conjunto que mueve a la devoción”.
Aguirre Sorondo da
la cronología de las seroras que la atendían: “La primera fue María de Urquia nombrada en 1647. En 1680 muere Jacinta
de Ubereta y le sucede María de Larzazábal quien en 1695 asciende a serora de
la parroquia. La reemplaza María de Asura y Barrena y en 1744 la viuda María
Manuela de Ormaechea otorga una dote de 165 ducados que sirvieron para la
ejecución del actual retablo barroco”. En 1769 se suprime la existencia de
seroras en las ermitas y Manuela Ormaechea solicita que se le devuelvan los
dineros que había entregado, lo que en efecto consiguió por sentencia obispal. Las
condiciones de construcción de este retablo se realizaron por el maestro
arquitecto de Tolosa Juan Asencio de Zeberio mientras que su ejecución se
contrató en 1748 a Francisco de Román y Miguel Antonio de Ezquieta. Hubo sus más
y menos entre ellos pues Zeberio denunció que Román empleaba los planos que él diseñara por encargo de los patronos
para el retablo de la ermita y un modelo para la imagen de Santa Ana, trabajo
valorado en 184 rs queaun no había cobrado.

Presenta
el retablo policromado seis columnas corintias con ornamentaciones vegetales.
Predela con sagrario y telamones que soportan todo el retablo. En su piso bajo,
de izquierda a derecha, las tallas de Santa Bárbara, San José, Nuestra Señora
del Rosario (en el centro), San Juan Bautista y Santa Ana. Encima de la talla
de Nuestra Señora del Rosario, un San Miguel y más arriba el Espíritu Santo. En
la pared sobre el retablo puede leerse "ZATOZTE NIREGANA LANPETUOK; ETA
NIK ARINDUKO ZAITUZTE” (Mt 11.28)". Coro de madera. En la sacristía un
bulto probablemente de San Juan Evangelista
A lo
largo de su existencia el templo se ha restaurado en diversas ocasiones, y es
en 1926 y 1983 cuando se efectúan reparaciones generales colaborando en auzolan
la población de la villa. En 1986 se realizan nuevas obras con ayuda de un
millón de pesetas por la Diputación Foral de Gipuzkoa.
En
1732 se fundaron sendas capellanías porel rector D. Juan de Celaya y
Asuraberrena y en 1816 se hacían rogativas desde la parroquia el sábado de la
infraoctava de la Ascensión, el domingo de la Santísima Trinidad y el 3 de mayo
para "librarse de rayos y
tempestades y tiempos benignos". Asistía un miembro de cada familia so
pena de multa de una libra de aceite para la luminaria de la iglesia. Pero dado
que el sábado de infraoctava había mercado en Tolosa y coincidía con la época
de siembra de maíz, el alcalde en representación de los vecinos solicitó y
obtuvo del Obispado la eliminación de todas las rogativas, salvo la del 3 de
mayo. Hasta la década de los setenta se hacía procesión el 8 de setiembre día
de la Virgen portando la imagen a la parroquia donde recibía
culto hasta el domingo siguiente en que, con igual ceremonial, se la restituía
a la ermita. Por los mismos años se dejó de realizar la procesión del Viernes
Santo.
Es
visitada por gentes de diversos pueblos por los favores y gracias que se
consiguen por su intercesión. Tanto Ignacio
Barriola como Gurutzi Arregui señalan
que la imagen es particularmente invocada como abogada contra la sarna,
erisipela, erupciones cutáneas y partos difíciles. En su recinto se celebran bodas
acudiendo romeros a pedir gracias y manifestar su gratitud por las ayudas recibidas.
Hoy día continúan las ofrendas de velas y aceite. Cuando muere un vecino de la
zona, una hora antes de que se celebre su entierro se hace sonar la campana de la
ermita.
Las
fiestas patronales se celebran en torno a la Natividad de Nuestra Señora o
Sagrariako Amaren festak en honor de la patrona de la ermita. Con tal motivo,
se organizan tamborradas, exhibiciones de deporte rural, bertsolaris,
trikitixas y un largo etcétera.
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