lunes, 11 de mayo de 2026

Ermita de San Elías. Oñati

 

El modo más práctico de llegar en Oñate a la ermita de San Elías es tomar la carretera que conduce a Arántzazu. Recorridos 3 kilómetros se llega a una bifurcación en Urteagain y a unos dos kilómetros se llega a la cueva de Sandailli tras descender casi verticalmente hasta las profundidades del desfiladero del Jaturabe. Una vez en su sima se pasa el río por Medinako-subixa iniciando el ascenso a Araoz. A pocos metros, a la derecha de la carretera, al pie de un bloque inmenso de roca viva cortada verticalmente, se ofrece un sendero de suelo cubierto de hierba, protegido con una valla de alambre hasta la misma cueva de Sandailli en cuyo interior se encuentra la ermita de San Elías.

 

 

El nombre de San Elías se une a ritos y leyendas. Para unos, la imagen de San Elías fue robada por los araoztarras de la iglesia de Narvaja, pueblo alavés de la falda opuesta de la sierra de Elguea, a causa de su poder milagroso. Incluso en la actualidad los labradores de pueblos alaveses acuden en rogativa en época de gran sequía a esta ermita a impetrar agua para sus campos. Otra refiere cómo el santo profeta hizo sus primeros ejercicios de piedad en la cueva de Sandailli. Una tercera señala que San Elías, San Julián y San Andrés eran hermanos, y siendo niños, su madre les dijo cuando estaban jugando: ¡A ver quién de los tres se hace santo! Y se hicieron los tres. La última señala que cierto día, los tres hermanos se enfadaron decidiendo separarse y habitar en lugares distintos. Por ello se levantan en Oñate ermitas de sus advocaciones.

 

Sin embargo, la presencia de la ermita de San Elías en el interior de la cueva, nos habla de la cristianización de un lugar sagrado, donde se adoraría a alguna divinidad local, por parte de los antiguos habitantes de estas regiones. Mendizábal concluye que el nombre de Sandailli, no estaría relacionado con el nombre de San Elías, sino con el de Santa Ylia, que pudiera cristianizar una antigua divinidad de nombre Yvulia. Considera que el ritual de fertilidad vinculado a la cueva quizás sea de origen celta. No hay que olvidar que estas tierras estuvieron habitadas por várdulos, etnia con estas vinculaciones. No debe olvidarse que en el fondo de la cueva se encontraron restos, tanto humanos como de cerámica, que pudieron ser testigos de los viejos rituales que se celebraban en este paraje.

Murugarren cita 1531 como fecha de los primeros manuscritos señalándola como ermita de San Elías. Zumalde referencia como la primera noticia escrita el contrato de ese mismo año para la construcción del puente de Jaturabe donde se lee: « ... asímismo de la otra parte, de hacia Santa Ylia y Urrexola, un escusal (barandado) desde la esquina de la puente hasta dar encima de un espino”» que se confirma años más tarde cuando el 21 de julio de 1570 se daba el siguiente mandamiento repetido todos los años «.. que el día de señora Santa Ana vayan a la ledanía de San Juan (de Artía) e Santa Ylia, de cada casa una persona mayor, so pena de sendos reales». 

Desde la carretera comienza una senda que sube en dirección a la cueva y como cita Barandiarán cerca de la ermita hay un pozo, a cuyas aguas atribuye virtud contra la esterilidad y acuden los matrimonios que no tienen sucesión. La mujer estéril introduce en ellas uno o más dedos de la mano, según el número de hijos que desee. La mujer debe lavar allí sus manos, otros dicen que deben introducirse en el pozo hasta la cintura, operación que se denomina “beratu” (ablandarse). Hay quienes, en vez de bañarse en las aguas, introducen en ellas ropas de niños y después las ponen a secar en un zarzal próximo. Dicen que así consiguen tener hijos”. Aranegui describe una variante que consiste en que la mujer debe “beber un sorbo de agua del pozo (se trata de un arca de piedra labrada y el agua depositada se forma de la gotera que cae de una estalactita) y mojarse con ella los pechos y las zonas genitales”. Nuevas variantes: Barriola citando a Mocoroa “dicha ermita está adosada a una gruta de cuyo techo mana agua abundante que se recoge en una gran pila. En esta pila debe tomar asiento la mujer que desea ser fecundada y depositar en ella tantas piedras como hijos quiera tener”. Con los años, el rito fue cristianizado pues algunos salineros provenientes de Salinas de Léniz señalaban que ”se metía la mano en la pila de agua bendita y en esta posición se rezaban tres padrenuestros”

 

La descripción arquitectónica la hace Antxon Aguirrese trata de un edificio rectangular de 11 x 5 metros, orientado al N. Es de síllarejo con esquinales de sillería y enlucido interior y exteriormente. Tejado a dos aguas. En el hastial una cruz de piedra. Puerta de entrada con aguabenditera a la derecha, y encima una abertura en arco de medio punto con impostas que alberga la campana. Ventana en el muro derecha que aporta luz a su interior. En un mármol situado en un costado donde se puede leer: “SANDALI ERMITA BERRIZTATUAREN INAUGURAPENA ARAOTZ 29-6-1980". En su interior, bóveda de cañón sobre arcos fajones apoyados en sus muros. Moderno retablo de madera, con columnitas jónicas de fustes estriados. En el centro, una imagen de San Elías de 1914, a la izquierda una moderna Virgen del Carmen y a su derecha talla de la segunda mitad del siglo XVI de una santa mártir y virgen (sólo queda el hueco donde reposaba la palma del martirio); puede que sea la "Santa Ylía" de la tradición oral. Las ancianas del barrio recuerdan que antes de la restauración la imagen se veneraba en el exterior de la ermita, sobre la pared de entrada, al igual que una tosca talla de Santiago a caballo sobre el dintel de la puerta. Junto al altar una puerta conduce a la sacristía. En la parte trasera hay un confesionario

No es extraño poder pensar que en sus orígenes la misma cueva de Sandailli sirviese de capilla y que por las condiciones del lugar salvo en los meses de verano, se produjese un deterioro continuo de las imágenes debido al chorreo de agua desde el techo. Por ello, posteriormente se tomó la decisión de construir en la parte alta de la cueva una capilla con un retablo donde figurase el patrón de la ermita, San Elías Profeta, a su derecha la Virgen del Carmen y a la izquierda San Miguel. Existen pocas noticias sobre esta capilla hasta la referencia que señala la bula del Papa Inocencio XI de 1588, donde figura en el territorio de la Villa de Oñate (Araoz) existe una ermita dedicada a San Elías.

 

Y sin más noticias hasta 1755 en que se hicieron “un púlpito y confesionario». Costaron 155 reales, que se obtuvieron mediante limosna de los fieles y alguna rebaja de los peritos “. En 1913 un devoto de San Elías en acción de gracias por una gracia obtenida, ofrece la cantidad necesaria para comprar una nueva imagen de San Elías que supliera a la que se hallaba muy deteriorada. Obtenida ésta, el cura de Araoz vio que el conjunto de la capilla se hallaba en estado ruinoso y deplorable comprobando que los gastos en los que había que incurrir superaban las posibilidades. Optó por convocar la Junta de la Cofradía el 23 de octubre de 1913 exponiéndole el coste de las obras, incluyendo altar y retablo. Se señaló a Leandro Ortiz de Zárate tallista y Toribio Azpiazu pintor, ambos naturales y vecinos de Oñate. Presentado el proyecto se convocó al barrio, porque el elevado costo de la obra hizo que hubiera muchos pareceres. Se dejó todo al arbitrio del cura. Este fue el gran promotor de la obra en la que se trabajó intensamente, de modo que para el año siguiente, 1914 ya estaba todo dispuesto. El coste total ascendió a 402 pesetas incluyendo la pintura de las restantes imágenes y la colocación de la antigua de San Elías. Los fieles contribuyeron con 227 pesetas y el resto corrió a cuenta de la fábrica parroquial. 

Los araoztarras quisieron celebrar con solemnes fiestas la donación generosa de la imagen, bendición e inauguración de la capilla el día 15 de mayo de 1914, festividad de San Isidro, con asistencia masiva de fieles. Celebró la misa el párroco de Oñate, D. Ladislao Sagastizábal. Contribuyeron a la solemnidad del acto con su presencia el cura de Urréjola y el capellán de Santa Ana de Oñate. Acaba el cronista diciendo que «después del refresco de la tarde en la casa del ermitaño, se dio fin a la inauguración de las obras de San Elías Profeta en buena armonía»”. Toda la buena voluntad demostrada por unos y otros no ha impedido que las imágenes y pinturas puedan resistir las inclemencias del tiempo por lo que deben efectuarse nuevas reparaciones. La última en 1980 tal y como lo señala la placa instalada en el lugar «Sandali Ermita berristatuaren inaugurapena. Araotz, 29-6-1980».Sin embargo, José Miguel Barandiarán señala que "De la actual imagen de San Elías que se venera en la ermita se dice que fue robada de la iglesia del pueblo alavés de Narvaja. 

En el mismo muro natural de piedra blanquecina estaba empotrada la primitiva casa de la serora de la que todavía se observan algunas ventanas. Una de sus dependencias ha servido de sacristía para la capilla de San Elías. Es Zumalde quien afirma que «pegante a la escalera, que da acceso a la cueva, existe la casa del guarda o ermitaño construida en 1880». Gandarias pone en duda esta afirmación pues en 1900 se señala nuevamente la extrema necesidad de arreglos que necesita la casa del ermitaño Isidro Elorza y su esposa Mañaria Idígoras. Estas obras no se atienden hasta 1914, y el 25 de julio de ese año el Sr. Cura y los Mayordomos se reúnen en el atrio parroquial convocando a todo el barrio comprometiéndose unánimemente a efectuarlas. Se prepararon los planos y presentados a pública subasta se adjudicó la obra a Francisco Erostarbe, natural y vecino de Araoz, cantero, «que prometió cumplir con todas las reglas de arte y condiciones que presenta el plano». El coste total, según el «Libro de la Cofradía» ascendió a la cantidad de ochocientas y cuarenta y un pesetas y dos céntimos que se pagaron de los fondos de la fábrica parroquial. Gandarias ratifica la fecha de 1914 a través de las citas ofrecidas por Pedro Barrena del caserío de Otálora dueño del peñón donde está situada la cueva de San Elías. Otros vecinos corroboran este testimonio.

 

 

Poco a poco la devoción popular sobre el lugar fue creciendo lo que motivó la erección de la Cofradía de San Elías cuyo libro señala “Venerable Cofradía de San Elías Profeta…. En el término y jurisdicción de la Villa de Oñate, fue instituida y fundada en la octava Dominica de San Miguel, a 30 de setiembre del año 1691, siendo cura de Araoz José de Murguialday”. Sin embargo el Papa Inocencio XI emite una bula el 1 de marzo de 1688 que no deja lugar a dudas pues su texto señala ”Me han asegurado que hay en la parroquial otra iglesia ermita llamada San Elías Profeta, en el territorio de la villa de Oñate, Obispado de Calahorra, una cofradía piadosa y devota de hombres y mujeres, fieles de Jesucristo, ordenada canónicamente y su invocación es de San Elías”

Ante esta discrepancia Gandarias es de la idea que la bula de Inocencio XI desapareció por lo que se pidió una copia a Roma y así, en 1690, siendo Papa Alejandro VIII se recibe y se traduce al español por Sebastián Barrena quien declara el 17 de junio de 1692 que “esta Bula no la considera como documento de la erección de la Cofradía de San Elías sino concesionaria de nuevas gracias que se otorgaban a la Cofradía ya existente”: Sobresalían tres indulgencias plenarias: sobre el día de ingreso en la Cofradía, en la hora de la muerte y el día señalado para el Jubileo además de otras indulgencias parciales concedidas por la práctica de actos edificantes que redundaban en la buena marcha de la sociedad (visitar enfermos, albergar peregrinos, hacer paces con los enemigos….). Una descripción detallada de las reglas de la Cofradía puede consultarse en la cita bibliográfica de Higinio Gandarias

Hemos señalado ya que el primer y más conocido rito del lugar es la relación con la fertilidad y maternidad en sus diversas variantes (Barriola, Peña Santiago, Irigoyen, Barandiarán, Aranegui, Arregui, etc). Peña Santiago relata que si se producía una fuerte sequía en Araoz, se acostumbraba hacer un triduo en la iglesia; si la sequía persistía se celebraba un segundo triduo y si continuaba sin llover, un tercero. Si después de estos días se seguía sin lluvia, entonces, y sólo entonces, agotados todos los recursos, se hacía un Novenario. El primer día del Novenario se iba rezando rogativas hasta la ermita de San Elías, y se recogía de ella la imagen milagrosa del santo que se conservaba en la sacristía, no la del altar, y se la llevaba hasta la parroquia de San Miguel de Araoz. El último día del Novenario se la devolvía solemnemente a su ermita de la cueva, cantando las letanías, Cuentan que con ello, durante el día, comenzaba a llover. Hace todavía pocos años, según me contaron en 1966, al emprender el regreso de la ermita al pueblo, después de dejar al Santo, el último día y sin que nadie lo esperara, comenzó a llover tan copiosamente que todos llegaron a casa empapados.

El día de Santa Ana era costumbre subir desde Araoz en procesión a la ermita de San Juan de Artía enviando cada familia un representante bajo una multa de dos reales. En 1570 era obligatorio que las seroras de las ermitas de Oñate acudiesen con sus estandartes a esta procesión. En 1722, al cerrarse San Juan de Artía la procesión continuó haciéndose a San Elías, y a partir de 1769 se iba a San Juan de Garagalza. Hace años se efectuaban procesiones con cruces y pendones rezando letanías desde la parroquia de Araoz hasta San Elías los días de la Ascensión y San Marcos. Se celebraba una misa en la ermita y se volvía con igual ritual. 

La Cofradía de San Elías organiza el primer domingo después de San Juan Bautista el Sandali-eguna o Día de Sandailli. Tras la misa solemne de mediodía se ofrece caldo a todos los presentes así como pinchos de chorizo. Antes y después de la comida de hermandad, actúan bertsolaris y la trikitixa. Hasta 1956, la comida y el pan se elaboraban en la misma cueva por parte de los seis caseríos, uno para cada una de las seis mesas que se habilitan. Hoy día una empresa privada se encarga de la organización del festejo.

 

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