jueves, 30 de enero de 2020
lunes, 27 de enero de 2020
domingo, 26 de enero de 2020
Sólo se puede tener fe en la duda.
Jorge Wagensberg y sus aforismos.
Aforismo (del griego ἀφορίζειν, ‘definir’) es una declaración u oración que pretende expresar un principio de manera concisa, coherente y en apariencia definitiva.1
Algunas obras de autores de la grecia clásica, como Heráclito de Éfeso, Esquilo, Píndaro, Hipócrates o Demócrito contienen pensamientos o máximas aforísticas, para apoyar sus opiniones, teorías, demostraciones y tratados filosóficos, médicos, científicos, etc.2
He aquí algunos ejemplos de aforismos de Jorge Wagensberg.
Revolución
Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución.
Muerte
La muerte es la más sorprendente de todas las noticias
previsibles.
Uno se acaba de morir del todo cuando se muere el último que le ha
conocido vivo.
Lamento no estar en condiciones de leer este epitafio.
Preguntas
A más cómo, menos por qué
Duda
Sólo se puede tener fe en la duda.
Ciencia
En más de tres siglos de ciencia todo ha cambiado excepto tal vez una
cosa: el amor por lo simple.
En ciencia no basta con tener una idea buena, también hay que
darse cuenta de que lo es y convencer de ello a los demás.
Perfección
La perfección existe porque es imaginable, pero no es perfecta
porque es inalcanzable.
Museo
La trascendencia de un museo no se mide por el número de
visitantes, sino por la conversación que genera
Cultura
Cultura es conocimiento transmitido por vía no genética.
Democracia
La democracia nació la primera vez que alguien planteó convertir dos
opiniones diferentes en una sola decisión.
Libertad
El insulto busca la ofensa y apunta a las personas; la libertad de
expresión apunta a las ideas y busca la crítica.
Naturaleza
Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?
Verdad
"Las mentiras se construyen, las verdades se descubren".
Tiempo
Predecir el pasado es la habilidad más frecuente de los que
siempre tienen razón.
El pasado se nutre espontáneamente de futuro, pero para nutrir el
futuro con el pasado hay que invertir toneladas. de inteligencia.
El saber no ocupa lugar, pero lo que es tiempo...
Adivinar el futuro es el segundo oficio más antiguo de la
historia.
El tiempo pasa, siempre acaba pasando, es sólo una cuestión de
tiempo.
Hay infinitas maneras de no estar en equilibrio, pero sólo una de
estarlo.
Qué fácil es ver un árbol caído y qué difícil verlo caer.
Inteligencia
La inteligencia es la capacidad para anteponer el problema a su
solución.
Lo improbable asombra a todo el mundo, lo cotidiano sólo al genio.
Matemáticas
La matemática es un lenguaje pero no solo eso. También es
herramienta y método, aunque eso tampoco es todo.
Nostalgia
La nostalgia es placer de tristeza.
Ser vivo
Una cebra no necesita correr más que una leona, sino más que las
otras cebras.
El individuo es un todo más bien independiente de partes más bien
interdependientes.
Progreso
Progresar es ganar independencia respecto de la incertidumbre.
Belleza
El artista no tiene por qué buscar la belleza, pero se felicita
cuando la encuentra.
Colaboración
La simbiosis es un buen negocio; el parasitismo mata.
domingo, 19 de enero de 2020
Un superministro sin ministerio
viernes, 17 de enero de 2020
Claves del Mundo Actual. Bibliografía
La Profesora Coro Rubio nos ha hecho llegar una amplia bibliografía sobre los
temas tratados este curso. Nos ha parecido especialmente interesante ya que nos ofrece la posibilidad de verlos desde perspectivas
diferentes:
LA INDIA DE GANDHI
EL CONFLICTO ARABE-ISRAELI
JOHN F. KENNEDY
Seguro que si nos atrevemos con alguno de ellos, disfrutaremos y nos ayudará a comprender mejor los temas que nos ha impartido.
CURSOS ACEX 2019-2020. CLAVES DEL
MUNDO ACTUAL
BIBLIOGRAFÍA:
Tema: La India de Gandhi
-Jacques Attali, Gandhi: Vida y enseñanzas del padre de la nación
india (Editorial Kairós Vitae, 2019).
-Una alternativa: Louis Fischer, Gandhi. Su vida y su mensaje a la humanidad (Editorial
Vergara, 2005).
Para quien quiera profundizar más, dos
lecturas muy recomendables, escritas desde dos perspectivas distintas:
-Niall Ferguson, El imperio británico. Cómo Gran Bretaña forjó el
orden mundial (Debate, 2011).
-Pankaj Mishra, De las ruinas de los imperios. La rebelión contra
Occidente y la metamorfosis de Asia (Galaxia Gutenberg, 2014).
Tema: El conflicto árabe-israelí
Hay una inmensa bibliografía sobre este
(casi) inabarcable tema. Mi principal recomendación:
-Joan B. Culla, La tierra más disputada: el sionismo, Israel y el
conflicto de Palestina (Alianza, 2005). El autor, que es
profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene también una interesante
Breve historia del sionismo (Alianza,
2009).
Otras referencias interesantes, desde
dos perspectivas distintas:
-Mario Sznajder, Historia mínima de Israel (Turner,
2018).
-Ilan Pappé, Una historia de la Palestina moderna: una tierra, dos
pueblos (2003). Pappé es profesor de historia
en la Universidad de Exeter (Reino Unido) y su obra es muy crítica con el
estado de Israel.
Tema: John F. Kennedy
Existen muchas biografías sobre
Kennedy, pero una de las más recientes, populares y recomendables es:
Robert Dallek, J.F. Kennedy: una vida inacabada (Península,
2018).
Otra opción, retrato de su época: W. J.
Rorabaugh, Kennedy y el sueño de los
sesenta (Paidós, 2005). Es un libro ya agotado.
Hay que buscarlo en bibliotecas.
domingo, 12 de enero de 2020
Irán, ese gran desconocido
Desde el 26 de noviembre al 20 de diciembre pasados
tuve la suerte de participar de un grupo de ocho personas que organizamos un
viaje a Irán, justo después de las revueltas populares que, según dicen (la
opacidad informativa fue muy grande) fueron sofocadas con el resultado de entre
120 y 200 muertos, según las fuentes. Entre eso y los prejuicios que, de un
modo u otro, todos tenemos con respecto a cualquier país de otra cultura y,
además, lejano, nos dirigimos en tren hasta Madrid un tanto nerviosos por la
incertidumbre. En Barajas un vuelo con destino a Estambul y desde allí otro a
Teherán nos dejó sobre las 3 de la madrugada en la oficina de visados del
aeropuerto, donde nos atendieron con la misma amabilidad que lentitud.
A partir de ahí, más de tres semanas recorriendo
la parte sur-sudeste de este “archipiélago” de desiertos flanqueado por altas
montañas nevadas, lagos, el mar Caspio y la ribera oriental del golfo pérsico.
Es un país enorme (una superficie mayor que tres veces la de España) con
fronteras por tierra con Azerbaiyán, Armenia, Turquía, Irak, Pakistán,
Afganistán, y Turkmenistán. Enfrente, en la orilla occidental del golfo Pérsico
se ubican Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Dubái
y Omán. Como se puede apreciar, el lugar que ocupa la República Islámica de
Irán en este planeta es absolutamente estratégico: un auténtico avispero.
Viajar por Irán es hacerlo por las viejas
civilizaciones que se desarrollaron y desaparecieron en ese lugar a lo largo de
la Historia. Ciro, Darío. Jerjes el Grande, Alejandro Magno… dejaron aquí su
huella levantando y destruyendo ciudades, palacios, mausoleos, tumbas, etc. Más
tarde, los musulmanes conquistan la antigua Persia en el 651 d. C.,
introduciendo no sólo su religión, sino también su cultura y, con ella, su arte
y el desarrollo de la literatura, las ciencias, la arquitectura, medicina,
etc., que se fueron divulgando a lo largo del mundo islámico. Un hecho
relevante, de consecuencias todavía en vigor, fue cuando en 1501 la dinastía
Safaví sustituye el islam suní, hasta entonces mayoritario, por el chiismo como
religión oficial del reino.
Irán acumula grandes tesoros de la arquitectura
islámica: el arco (apuntado o semicircular, no de herradura), la cúpula y la
columna son sus tres ejes fundamentales, dentro de un marco en el que aparecerá
el agua, el árbol y el muro, componentes del Paraíso en su mitología; así, nos
encontramos con las grandes plazas (la de Isfahán es paradigmática) en ciudades
y mezquitas, los palacios y el gusto por los jardines, donde el agua entra y
sale, sube y baja de un modo asombroso gracias al tradicional desarrollo de la
ingeniería hidráulica. Sin embargo, Irán es también un país moderno con
construcciones propias de su desarrollo cultural y tecnológico, que tiene su
representación en elegantes puentes, modernos edificios y construcciones dentro
de una mezcla “caótica” entre lo tradicional (el bazar, las casas de adobe, las
“torres del viento”, el urbanismo…) y lo actual (hoteles, centros de negocios,
estaciones de ferrocarril y aeropuertos, el tráfico anárquico o la polución que
cubre Teherán).
Poblaciones como Teherán, Qom, Kashan, Isfahan,
Yazd, Shiraz, Kerman, Mashhad, Bam…; los desiertos de Maranjab, Lut y Kaluts;
bazares, palacios, castillos, caravanserais, jardines, plazas, puentes, templos,
mezquitas, mausoleos, museos… fueron objeto de nuestro viaje, pero lo que más
asombra y atrae de este país es, sin duda alguna, su gente (por cierto que no
son árabes, como cree mucha gente, sino persas, con rasgos fisonómicos muy
semejantes a los nuestros). Gente no sólo amable y educada, sino afable, que,
sin conocerte de nada, se acerca donde ti y te da las gracias por haber venido
a Irán, o no sólo no le importa que le fotografíes, sino que es él, o ella,
quien quiere hacerse un selfie contigo;
como son un pueblo joven lleno de universitarios (chicos y chicas) ansían
conocer lo que hay más allá (su red social por excelencia es Instagram, no
habiendo ni Whatsapp ni Twitter), y por eso muchos saben, en mayor o medida,
inglés, con lo que la comunicación es posible. Son muy sociables y alegres; es
muy normal ver grupos de mujeres, jóvenes o maduras, o familias en un parque o
en una tetería (no hay bares: son antiguos baños reconvertidos, pero
conservando toda su riqueza y esplendor) celebrando cumpleaños o una graduación
o lo que sea, riendo y alborotando; sobre todo los jueves por la tarde (la víspera
de la fiesta del viernes) y los viernes se ven a las parejas cenando en los
restaurantes y/o fumando una pipa de agua acompañada de los omnipresentes té y
dulces.
La joven sociedad iraní es muy consciente de la
dictadura a la que les tiene sometidos el régimen religioso de los ayatolás (y
sale a la calle a protestar cuando y como puede), y en las ciudades es evidente
la cantidad de grados de libertad que van tomando (específicamente las
mujeres). Es, repito, lo que más choca con los prejuicios con los que
inevitablemente se viaja a ese país: es un país alegre, lleno de vida,
avanzado, seguro, con buenos servicios (nosotros tuvimos que acudir de urgencia
a un hospital y doy fe de ello), donde no se perciben grandes diferencias de
renta (aunque, evidentemente, no todos son iguales y existe el “barrio pobre” y
el “barrio rico”), donde hay plena libertad de movimientos, etc. En definitiva,
que si uno piensa que se va a encontrar un país triste, oscuro, lleno de
clérigos y policías, no es así. El mayor problema que nos encontramos fue el de
cruzar las grandes avenidas, aunque uno acaba aprendiendo cómo sortear los
coches y las infinitas motos que circulan por aceras y calzadas. Ah, y es un
país, hoy en día, muy barato, donde no te aceptan las tarjetas de crédito
habituales (consecuencia de las sanciones de Estados Unidos, que están haciendo
mucho daño a la población), pero donde con euros vas a todas partes. El viaje
es largo, pero merece, y mucho, la pena.
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Isfahán (Plaza Naqsh-e Jahan) |
viernes, 3 de enero de 2020
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