viernes, 1 de mayo de 2020

jueves, 30 de abril de 2020

Coronavirus (Covid-19)



Llegado este momento creo que no queda más remedio que tratar, aunque sea superficialmente, del tema de actualidad: el COVID-19, habitualmente conocido por Coronavirus.

Al parecer estamos llegando a los inicios del “desconfinamiento” o “desescalada” domiciliaria a la que hemos estado y aún seguimos sometidos, oficialmente desde el 15 de marzo de 2020.

A pesar de todas las noticias que nos llegaban del exterior, primero de China y posteriormente, de Italia, en el Estado español se demoró un poco la decisión de confinamiento en nuestros domicilios, sin poder ejercer ninguna actividad laboral, cultural o de ocio. A pesar de que no se tenían noticias claras del proceso, ya en enero y febrero había indicios de que podían existir casos en España, quizás porque los síntomas eran similares a una fuerte neumonía.

No es cuestión de responsabilizar a éste u otro gobierno; creo que no se ha percibido claramente el peligro que se nos venía encima y, por otra parte, tampoco se han adoptado decisiones valientes en los inicios, como se ha hecho en otros países, quizás por no querer paralizar totalmente el país, como ha ocurrido cuando se ha hecho efectivo el confinamiento.

Ahora que ya estamos en fase (4 etapas) de llegar a la “nueva normalidad”, como ahora la llaman, me gustaría comentar algunas cosas. Ha habido muchísimas cosas negativas en esta situación, sobre todo los fallecidos y sus familiares así como los enfermos que lo han pasado fatal y se han podido recuperar. También la situación de los sanitarios, con su falta de protección, su total dedicación, a pesar de todo; todas las personas que se han quedado sin recursos, bien trabajadores, autónomos con pequeños negocios que han tenido que cerrar, etc. También y yo creo que en menor medida, las personas que nos hemos quedado en casa, por edad (mayores, niños, etc.)

Una vez dichas algunas de las cosas negativas, me gustaría quedarme con algo de lo positivo que podemos sacar en conclusión.
-       En primer lugar, la solidaridad y comunicación entre personas. Muchos quizás no conocíamos ni siquiera a las personas que vivían frente a nuestras casas, puerta con puerta, ni por supuesto al resto de vecinos, o sí, conocidos de vista (hola y agur). Quizás dentro de poco tiempo, cuando llegue la “nueva normalidad” volveremos a nuestro “aislamiento social”, porque nuestra memoria es frágil, sobre todo para algunas cosas, pero espero que algo positivo quede de estos encuentros entre ventanas, aplausos, etc. etc.
-       Otra de las cosas positivas que sacaremos de este doloroso trance, es que la higiene es importantísima y que por las manos llegan a nuestros cuerpos todos los virus, bacterias, etc.etc. Por eso, aunque ahora pueda parecer de chiste y de hecho se han hecho multitud de ellos, hay que lavarse las manos bien y con jabón, varias veces al día, pero sobre todo cuando regresamos a casa, tras una jornada laboral o de ocio, porque en la calle estamos en contacto, sin darnos cuenta, con muchas superficies potencialmente “sucias” debido a su utilización por otras personas.
-      Y por último, y no menos esencial: ¡¡¡qué importante es la familia!!! Y ¡¡¡cuánto se le echa de menos!!! Que necesidad de vernos, tocarnos, abrazarnos, con los hijos, nietos, hermanos, padres. Gracias a los medios tecnológicos por lo menos nos hemos visto y hemos podido hablar por videoconferencias, aunque no sea lo mismo.

Me voy a permitir entrar en lo personal. Yo tengo la suerte de que, aparte de la familia con la que no he podido relacionarme personalmente, tengo  como vecinos a una estupenda pareja, que me han ayudado en todo momento en cualquier cosa que he necesitado. Además, desde el primer día, establecimos una cita diaria, después de los aplausos de las 20.00, para tomarnos un vino juntos, eso sí cada uno en su casa, con las puertas abiertas y el descansillo por medio. Creo que en todos los años que llevamos viviendo en esta casa, no nos habíamos visto y hablado tanto como ahora.

En estos momentos se están tomando medidas para aislarnos de las personas, cuando se vayan normalizando nuestras relaciones: mamparas en taxis y autobuses así como en bares, cafeterías, restaurantes. También en los pequeños comercios que se vayan abriendo poco a poco. A este respecto, ayer me recordaron que en la pandemia de la gripe española (1918), en la que murieron miles de personas, se instalaron protecciones en todas las instituciones públicas. De ahí que, por lo menos los de más edad, recordemos la “ventanilla” en los bancos, oficinas de correos,  etc. etc. y que a lo largo de los años han ido desapareciendo. Ahora ocurrirá lo mismo?

Nuntxi Pérez Sagrado

viernes, 17 de abril de 2020

Salud y economía


La crisis del Coronavirus nos ha traído un debate que, si bien siempre ha estado en boca de todos a nivel empresarial, pocas veces -tal vez, nunca- lo había estado a nivel social, como ahora, a propósito de la necesidad o no de volver al trabajo, poniendo en marcha toda o la mayor parte de la maquinaria productiva del país, aun a riesgo del peligro de contagio que tal decisión conlleva. Mientras los defensores de evitar todo riesgo de contagio que atentase a la salud, no sólo de los trabajadores implicados sino también del resto de la población, propugnaban el confinamiento más estricto, los partidarios de la vuelta al trabajo pedían la reanudación del máximo posible de actividades para evitar un colapso económico que también iba a perjudicar, directa o indirectamente a todos. Este debate se ha instalado en todos los países, haciendo que muchas personas se hayan podido quedar con la impresión de que ¡ojo! la salud es importante, pero si por proteger la salud nos cargamos “la economía” habremos hecho un pan como unas tortas.

Ahora bien ¿es correcto hablar de una crisis sanitaria y una crisis económica como cuestiones diferenciadas? ¿Se trata de asuntos que deben ser gestionados de manera independiente, como si se tratara de guardar un adecuado equilibrio, evitando que la gestión de una incida negativamente sobre la otra? ¿Debe preservarse el funcionamiento del aparato productivo para que, a medio plazo, no empeore la situación de la gente, como defienden algunos? ¿Debe prevalecer la salud, como señalan otros, evitando los contagios producidos por la relación física entre las personas?

No hay una respuesta taxativa a cada una de estas cuestiones, evidentemente, sobre todo porque, en mi opinión, se está partiendo de una concepción parcial y compartimentada de la economía y del sistema económico, que impide analizar el problema en su globalidad y complejidad.

Parece ser que, para algunos, el sistema económico es algo separado del mundo de la biología y del mundo físico. El aire, el agua, las plantas, los recursos del subsuelo, los bosques, el resto de los seres vivos, etc. deben estar al servicio de “la economía”. Suelen decir que habrá que intentar evitar el deterioro del medio ambiente que nos rodea, pero si en último término hay que elegir, no se puede poner en peligro “la economía” para salvar “el medio ambiente”. Para otros, la cosa va más lejos aún y conciben “la economía” como algo separado también del mundo social. Las personas son, para ellos, un medio para hacer que “la economía” “funcione” y, por lo tanto, deben estar a su servicio. Si los empleos se precarizan, si aumenta la explotación laboral, si cada vez es más difícil conciliar la vida familiar y laboral, si para salir de la pobreza ya no basta con tener trabajo, pues es realmente una desgracia -reconocen a veces-, pero si en último término hay que elegir, no se puede poner en peligro “la economía”, ya que, si salvamos “la economía”, estaremos en mejores condiciones de salvar a las personas.

Todo, por lo tanto, gira hacia el objetivo de hacer que la producción aumente, que crezca “la economía”, y para la consecución de este objetivo todo vale, desde la sobreexplotación del planeta, pasando por la deslocalización de las actividades productivas allá donde sea más barato llevarlas a cabo, hasta hacer de la persona un simple medio al servicio de ese gran objetivo, de modo que se puedan satisfacer unas necesidades humanas cada vez mayores, generando más ingresos gracias a la creación de más puestos de trabajo, sean estos del tipo que sean y se ubiquen en el lugar y momento en que sean necesarios. En definitiva, las personas y la naturaleza tienen que adaptarse a las necesidades de “la economía” para que esta pueda funcionar de la manera más eficaz.

Sin embargo, son muchos los que plantean que, por encima de cualquier otra cuestión, el objetivo fundamental al que debe servir “la economía” es el de asegurar la dignidad de la de vida humana y las condiciones de su reproducción, siendo la producción de bienes y servicios el medio para facilitarlo. Por lo tanto, si el objetivo de “la economía” es garantizar la reproducción de la vida humana en condiciones de dignidad, de equidad y de sostenibilidad ambiental, no cabe plantear un debate sobre jerarquía de objetivos entre la actividad económica y la salud de las personas como el que se ha planteado estos días con motivo de la suspensión, primero, y reanudación, después, de las actividades no esenciales, planteándose una elección entre la salud ahora o la fortaleza económica después. Parece claro que si lo que se pretende es volver a la situación previa, en toda su dimensión, hay que volver a la actividad económica anterior a la llegada del Coronavirus, caiga quien caiga, en el sentido más estricto de la expresión, con lo que ello significa de mantener la división internacional del trabajo, que ha hecho que el 25% de los bienes y servicios se produzcan en China, no habiendo un solo respirador o mascarilla que se fabrique en España; encontrándonos con que, tras haber sido devaluada en la crisis de 2008, la sanidad pública está siendo el eje sobre el que pivota la recuperación de nuestra salud, pero, a su vez, viendo como hay escasez de plantas con UCI en los hospitales; por otra parte, todo el mundo mira al conjunto de instituciones del  Estado -desde los ministerios de Madrid hasta los alcaldes de los municipios, pasando por nuestro Gobierno Vasco o Diputación foral- : ese sector público tan denostado, junto con sus funcionarios, a los que ahora se les aplaude, para que nos saque del apuro con celeridad, sin cometer errores y nos devuelva a la situación anterior lo antes posible, cuando hasta hace nada se nos decía por todas partes que “lo privado” es más eficiente y mejor gestionado que “lo público”, pero, de pronto, un minúsculo ser -sobre el que se duda, incluso, de que se le pueda considerar un “ser vivo”- nos está haciendo ver que, si salimos de ésta, habrá que abordar, guste o no, el problema que supone la mercantilización de todos los órdenes de la vida a la que hemos llegado.

Como dijo el presidente francés, Macron, “Lo que revela esta pandemia es que hay bienes y servicios que deben estar más allá de las leyes del mercado”. Efectivamente, una mercantilización acelerada y descontrolada ha convertido la ley de la oferta y demanda, tanto en bienes, como en trabajo, como en el capital necesario para producir y vivir, en el eje en torno al cual se articula la vida social, sin tener en cuenta otros valores que no sean los propios del mercado. Así, el mercado está regulando ya muchos ámbitos de la vida como la naturaleza, las relaciones sociales, el trabajo, la salud, la educación y más.

El trabajo se ha convertido exclusivamente en mercancía intercambiable por dinero; al mismo tiempo, se ha ahondado en la mercantilización de la naturaleza, llevándola hasta convertir en simple mercancía los recursos naturales en su conjunto: un proceso que ha llevado consigo a una pérdida de biodiversidad que algunos expertos están situando estos días en la base de pandemias como a la que ahora nos enfrentamos.

¿Seremos capaces de recuperar otras formas de relación económica entre las personas más allá de lo puramente mercantil? ¿Seremos capaces de recuperar el sentido de lo público, la idea del bien común, la gestión compartida de los bienes globales, la idea de la redistribución? ¿Podremos recuperar también el sentido de lo comunitario y muchas formas de colaboración y de creación de valor -no mercantiles- como las que estos días han florecido a lo largo y ancho de todo el mundo? ¿Seremos capaces de dejar al mercado sólo aquellas esferas –que son muchas- en las que puede ser el ámbito de relación social más eficiente, y preservar para otras formas de relación económica –a través del sector público, o mediante la cooperación comunitaria- otras esferas en las que el mercado es claramente ineficiente tanto desde el punto de vista social como ecológico?

No se trata de renunciar al progreso de la humanidad o de volver “a las cavernas”, sino de producir y consumir de un modo distinto, en que la persona sea el eje sobre el que pivote “la economía”, no el mercado, no la rentabilidad inmediata.

Lo que parece claro es que, si el objetivo sigue siendo promover aquellas actividades que generen más rentas, para que teniendo más dinero podamos comprar más cosas -independientemente de su utilidad social y su compatibilidad ambiental-, seguiremos aceptando formas de producir y formas de trabajar que implicarán mayor sufrimiento, mayor precariedad, mayor incertidumbre y, a la postre, mayor inseguridad personal y colectiva. La inseguridad de la salud será uno de los componentes de esa inseguridad humana, en la medida en que las personas sigan estando al servicio de la producción, y no al revés, y en la medida en que la mercantilización de la naturaleza siga destruyendo la biodiversidad e incrementando el riesgo de nuevas enfermedades y pandemias.

Y así, hemos entrado en el terreno de “la seguridad” y, con él, en el dilema entre “seguridad” y “libertad”. Pero esto lo dejaremos para otro momento.
Carlos Ortigosa (17/04/2020)



miércoles, 8 de abril de 2020

Drink Time!

Yo no conocía nada de Dolores Payás pero a través del libro de Mi odisea Griega me llamó la atención de las andanzas de Leigt Fermor y que Dolores era la traductora de sus libros. Me interesaban las andanzas de Fermor en especial su caminata de Londres a Constantinopla, pero esto lo tengo pendiente.
El libro es un cariñoso relato de su estancia con Fremor en su casa griega en Mani, lo tengo que volver a leer por que en cada rincón tiene algo interesante.

domingo, 5 de abril de 2020

CAMINO

Esto ví en el camino de Portugal , Oporto -Santiago de Compostela.
Desde luego que ha habido muchos que se cosideraban locos que luego les hemos tenido que dar la razón. Dicho para pensar.
Si quereis ver mas fotos de este camino ir a :
casipo2018.blogspot.com
CAMINO PORTUGUÉS 2018.

lunes, 23 de marzo de 2020

SICILIA


Lo que estaban contemplando mis ojos había sido descrito por Goethe como el paraíso en la Tierra. Poco más podía añadir yo. El polígrafo alemán visitó Sicilia en la primavera de 1787 acompañado del artista Christoph Heinrich Kniep. En su Viaje a Italia nos relata cómo un domingo 6 de mayo contempló Taormina a través de sus ojos y los de su amigo.        
 



https://www.zendalibros.com/mis-itacas-sicilia-iii-taormina-desde-donde-los-dioses-paladean-el-ocaso/


sábado, 21 de marzo de 2020

DÍA DE LA POESÍA.

Y si sabiendo de dónde vienes y a quién perteneces

Y conociendo al mundo que te rodea y a todos aquéllos que te critican

Y aquéllos otros que te alaban y los otros, los más

Que no saben siquiera que existas

De qué te preocupas? Porqué te azoras?

No quieras abarcar más que aquello que tus brazos puedan abrazar

Son tu botín. A ellos dedícate con dignidad. Sé auténtico. Ellos lo merecen

Son los que siempre estarán ahí. En tus alegrías y tus penas

También en tus risas y tus llantos.

Son los que tú más quieres. Son los que tú más amas, los que nunca te fallarán

Y a los que no podrás jamás defraudar. Son tu esperanza, tu vida y tu ser.

Tu Todo.

Y si por lo que fuere lo que sea que te propongas, no lo lograras

No te rindas, no decaigas

Siempre surge una nueva oportunidad

Si así sucede, no la desperdicies, aprovéchala

Agárrala fuerte, átala a tu alma y prométete no dejarla escapar

De tus suspensos y errores, tus fracasos y miserias, obtén el jugo de las  conclusiones

Regístralas en el bolso de la experiencia

 Y lo sobrante fuérzalo en su salida hacia el  pozo de los olvidos

Quédate limpio y vuelve a empezar.

Porque entonces sabrás mejor que nadie lo que habrá significado estar en el infierno

Y salir airoso en busca de la gloria que se esconde en las alturas

Y que cuando explores tus adentros encuentres el coraje para buscar respuestas

En todo aquello que nunca te atreviste a preguntar

¿Eres tú el que toma sus propias decisiones? o

¿Tus decisiones nacen en ti o son fruto de todo aquello que crees? o

¿Eres consciente de que no escogiste tus creencias? o

¿Te has cuestionado alguna vez cómo hemos aprendido? o

¿Por qué esa necesidad de captar la atención de los demás? Y

Sobre todas ellas  en verdad, ¿quién controla tu vida?

Y cuando obtengas las respuestas quizás; esta vez sí.

Puedas dejar hacer que tu sistema límbico gradúe tus emociones

Y te anime a acariciar con las yemas de tus dedos

Algo parecido a eso tan deseado que nombran felicidad.

Y como dice el sabio deberás aceptar que en verdad

La clave de tu vida está en el cumplimiento de las propias instrucciones.

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Marzo- 2020.  luciano



lunes, 16 de marzo de 2020

IMPORTANTE. SUSPENSION DE VIAJES





Donostia/San Sebastián, 14 de marzo de 2020

Estimado socio y cursillista

Te informamos que como consecuencia de decisiones adoptadas por las autoridades, ACEX-ESCE suspende con carácter indefinido todos los viajes y salidas a partir del viernes 14 de marzo.

El cierre implica la suspensión de las siguientes salidas que teníamos programadas
·         Salida del 27 de marzo a Arellano y Estella
·   Salida del 24 de abril a Irún -Gordailua Centro de Colecciones Patrimoniales de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
·         Salida del 8 de Mayo a Pamplona (Museo, Catedral y Planetario).
·     La salida a Burdeos pensada a finales de mayo que se ha trasladado a octubre.

En breves fechas, la Agencia se pondrá en contacto para devolver las cantidades entregadas para la salida a Arellano y Estella.

Esperamos sepáis comprender esta suspensión temporal de actividades, agradeciendo vuestra colaboración.

Un saludo
La Junta Directiva

domingo, 15 de marzo de 2020

La lucha contra el virus covid19






Una de las claves del modelo surcoreano es la capacidad de testeo. En un solo día han llegado a realizar 18.000 pruebas, cantidad equivalente al total de las efectuadas en España hasta la fecha. También en este campo ha habido lugar para la innovación: los puestos de testeo inspirados en los McAutos. El sujeto conduce hasta una de estas instalaciones y la prueba se realiza, sin coste, en el interior de su vehículo. Esta técnica reduce al mínimo cualquier posibilidad de contagio al no haber contacto con el exterior y permite optimizar el procedimiento, que se lleva a cabo en unos 15 minutos. Cada uno de estos puestos puede atender a casi 100 personas al día y entrega los resultados 48 horas después. De momento hay instalados unos 50.

domingo, 8 de marzo de 2020

Aprender griego.

Parece que debemos aprender griego si queremos disfrutar verdaderamente de los escritos
griegos.
 Según dicen Liddell y Scott en el prefacio de su obra :
"...esa lengua que, como órgano de la poesía y la oratoria, está llena de ardor y fuerza vital, colmada de gracia y dulzura, rebosante de riqueza, ...esa lengua que atesora algunas de las más nobles obras del ingenio del hombre, obras cuyas imitaciones y traducciones solo son pobres reflejos, a cuya belleza perfecta solo puede acceder quien puede leer e interpretar las palabras originales."




sábado, 7 de marzo de 2020

¿Es éste el proyecto de la humanidad?


En este libro Yuval Noah Harrari nos expone su visión del futuro  que gracias a su conocimiento histórico, nos puede resultar verosímil, aunque no totalmente cierto.

“La guerra es algo obsoleto. Es más probable quitarse la vida que morir en un conflicto bélico. La hambruna está desapareciendo. Es más habitual sufrir obesidad que pasar hambre. La muerte es solo un problema técnico. Adiós igualdad. Hola inmortalidad. ¿Qué nos depara el futuro?”

jueves, 27 de febrero de 2020


Open Democracy

La socialdemocracia necesita el socialismo democrático

Si la socialdemocracia al estilo sueco es la cura para los males del capitalismo estadounidense, como sostienen algunos liberales estadounidenses, entonces el socialismo es su único resultado liberal y democrático posible.
Nicholas Vrousalis
27 de febrero de 2020










Bernie Sanders en el Desfile del Día del Trabajo de Milford New Hampshire.

Este mes, Daron Acemoglu lamenta los males que aquejaron a la economía estadounidense en las últimas cuatro décadas: lento crecimiento de la productividad, salarios medios estancados, una oligarquía corporativa que 'domina gran parte de la economía' y una distribución patrimonial del ingreso, una proporción creciente del ingreso nacional devengados a "propietarios de capital y personas altamente educadas". En respuesta a estos males, aboga por la panoplia de políticas socialdemócratas: negociación salarial centralizada, compresión salarial, subsidios para la inversión productiva, políticas de bienestar social y educación pública.
Acemoglu contrasta esta forma de socialdemocracia, que encuentra en los años cuarenta y cincuenta de Suecia, con el socialismo democrático, "mediante el cual las empresas serían controladas por sus trabajadores o por una estructura administrativa operada por el estado". Este arreglo, argumenta, no es deseable, porque 'corta la línea vital más importante del sistema: la propiedad privada de los medios de producción'. No solo el socialismo democrático es inviable en teoría: la experiencia de los años setenta en Suecia también demuestra que es inviable en la práctica .
La glosa de Acemoglu sobre la historia de la socialdemocracia sueca es insostenible. Además, existen buenas razones teóricas para pensar que la forma de socialdemocracia que él favorezca se degenerará en neoliberalismo o dará como resultado un socialismo democrático.
La glosa de Acemoglu sobre la historia de la socialdemocracia sueca es insostenible.
El registro histórico
Considere, primero, el registro histórico. A fines de la década de 1960, la Confederación de Sindicatos de Suecia (LO) propuso socializar las ganancias de las empresas a través de "fondos de asalariados". Según el llamado plan Meidner, las empresas rentables estarían obligadas a emitir nuevas acciones por cada unidad de ganancias, pagadas directamente a los fondos de seguro de los empleados. Los fondos debían ser de propiedad colectiva y administrados por los trabajadores del taller y la LO. Acemoglu desestima la experimentación de Suecia con estos fondos como una especie de aventurerismo de izquierda, que "destruyó el acuerdo de cooperación entre empresas y sindicatos, y distorsionó los incentivos que anteriormente habían impulsado el crecimiento de la inversión y la productividad".
No hizo tal cosa. Primero, el "acuerdo de cooperación" entre el capital y el trabajo en la década de 1970 en Suecia no era más que una tregua temporal reforzada por la fuerza y ​​la firmeza del trabajo. Bajo condiciones de desempleo históricamente bajo y demandas salariales crecientes, los socialdemócratas encontraron imposible continuar su política tradicional de compresión salarial sin reducir la participación del capital en el ingreso nacional. Acemoglu no aprecia el corolario, es decir, que los fondos de los asalariados fueron concebidos como un mecanismo de restricción salarial. El trabajo debía obtener una parte de las ganancias a cambio de moderar sus demandas salariales.



Rudolf Meidner 2

A principios de la década de 1970, los empleadores suecos temían que, sin el plan Meidner, la presión salarial y la militancia sindical pudieran destripar sus ganancias en una década. Esto explica su aceptación original del plan; También explica la aquiescencia de sus representantes políticos en los llamados "partidos burgueses" (el Partido del Centro y el Partido Conservador). Lejos de ser un obstáculo para el "acuerdo de cooperación" de Suecia, la tesis histórica de Acemoglu, el plan Meidner fue visto originalmente como una forma de preservarlo.
En segundo lugar, el plan Meidner no distorsionó ningún "incentivo que impulse la inversión" existente, a menos que uno piense que solo los capitalistas son susceptibles a tales incentivos. Simplemente pretendía transponer esa estructura de incentivos de empresas gestionadas por capital a empresas gestionadas por mano de obra. Si el plan Meidner se hubiera realizado, además, la gestión laboral habría sido la única forma liberal-democrática de asumir el control sobre la producción. Cualquier otra cosa habría llevado a una burocratización de la vida económica, estructuralmente similar a la oligarquía económica que Acemoglu castiga con razón.

Sumido en el neoliberalismo

Pero Acemoglu no solo malinterpreta el registro histórico; También entiende mal las razones teóricas por las cuales la socialdemocracia necesita alguna forma de socialismo democrático. Esta necesidad no se expresó mejor en ninguna parte que en la década de 1970 en Suecia. En una economía de inflación relativamente baja, bajo desempleo y alto crecimiento de la productividad, los salarios tienen una tendencia natural a reducir las ganancias. Entonces, los capitalistas tienen una opción: pueden aceptar una parte cada vez menor del pastel, en detrimento suyo, o hacer al menos una de estas tres cosas: aumentar los precios, bajar los salarios, despedir trabajadores.
Ahora, los capitalistas que operan en una socialdemocracia bien ordenada, como la Suecia de 1970, no pueden hacer ninguna de estas cosas. No pueden pasar la presión salarial a los precios, porque la inflación es relativamente baja; no pueden reducir los salarios, porque el movimiento laboral es fuerte y asertivo; y no pueden despedir trabajadores, porque la demanda de mano de obra se mantiene institucionalmente alta. Por lo tanto, deben convencer a los gobiernos para que los ayuden a hacer una o más de estas cosas. Esto es exactamente lo que los capitalistas suecos lograron a fines de la década de 1970.
La elección de 1976 fue ganada por los "partidos burgueses" y el plan de Meidner se redujo. Mientras tanto, los capitalistas recuperaron sus pérdidas mediante una combinación de aumentos de precios, recortes salariales y aumento del desempleo. Los socialdemócratas suecos bajo Olof Palme no repudiaron por completo estas políticas. De hecho, a mediados de la década de 1980, abandonaron silenciosamente su compromiso de posguerra con el pleno empleo, uniéndose a las filas del neoliberalismo, donde permanecen atrapados desde entonces.
La elección de 1976 fue ganada por los "partidos burgueses" y el plan de Meidner se redujo.
Acemoglu conecta sus críticas al socialismo democrático con la campaña presidencial de Bernie Sanders, la más reciente reencarnación política de fondos asalariados. Las circunstancias económicas en los Estados Unidos son relativamente propicias para establecer dichos fondos, ya que el desempleo es bajo y la inflación es estable. Sin embargo, a diferencia de Suecia en la década de 1970, los sindicatos estadounidenses son débiles y los salarios se estancan, lo que explica los crecientes márgenes de beneficio.
Acemoglu tiene razón en que el estancamiento salarial en los Estados Unidos se debe en parte al bajo crecimiento de la productividad. Pero la solución al problema de la productividad consiste en abandonar firmemente el neoliberalismo y comprometerse con una política de pleno empleo. Y ahora se deduce que la socialdemocracia impulsada por la productividad que Acemoglu favorece, implementada consistentemente, solo puede suceder en el socialismo democrático.
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